1. Imagina mi sorpresa


    Fecha: 23/12/2022, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... Después de todo era mi dinero. ¿Quién era él para dictarme cómo debía gastarlo?
    
    Cuanto más pensaba en ello, más me enfurecía. No se lo permitiría esta vez... Precisamente no lo permitiría. Le diría como me siento, tiraría la pala directamente a la chimenea, me negaría a quedarme en la esquina, le patearía. Le demostraría...
    
    Haces de luz golpearon contra la ventana, visibles a lo largo del lateral de la cortina, se alejaron oscilando, luego brillaron de nuevo. La grava crujió y chascó. Sentí un golpe de miedo correr por mis brazos hasta el estómago. ¿Podía realmente rebelarme a él? Las lágrimas manaban de mis ojos. No. La primera vez que me ordenó desnudarme y ponerme en la esquina me había negado. Él me había quitado los pantalones y me había bajado las bragas, me azotó hasta que estuve de acuerdo en obedecer, me hizo estar en el rincón diez minutos, y luego comenzó con los azotes "de verdad" sobre un trasero que ya estaba penosamente caliente y dolorido. Suspiré profundamente, y, odiándome a mí misma por mi cobardía dejé la hoja con la cuenta en mitad del escritorio mientras caminaba hacia el rincón.
    
    Conocía la rutina. Apoyando la cabeza en el rincón, empujé hacia abajo mis pantalones cortos y bragas hasta las rodillas y me subí la camiseta que llevaba hasta el final de la espalda. El aire frío del estudio golpeó mi piel desnuda y me puso piel de gallina. Intenté mantener la mente en blanco, intenté no imaginarme lo que Mike vería cuando entrara, pero era ...
    ... imposible: lo que vería es precisamente lo que le gustaba ver, su esposa, con el trasero desnudo por su propia mano, de pie en el rincón, esperando para ser azotada. Era horrible.
    
    Sonó la puerta al abrirse tras de mí y cerrarse de nuevo. Mike no habló y sabía que no quería oír nada de lo que yo tuviera que decir. Mejor estarse callada, hasta que me preguntara algo. Abrió su vitrina de las armas, colgó su arma, y cerró la puerta de nuevo. Con los ojos de la mente intenté representarme lo que estaba haciendo entonces, pero estaba demasiado aterrada para echar un vistazo. ¿Me estaba mirando, leyendo la lista, mirando al vacío, qué?
    
    "¿Cuánto le pagaste a Trixie?" Sonó fríamente su voz en la habitación, golpeándome como una ráfaga.
    
    "Diez dólares," gruñí, la boca seca, la voz de rana. El aire alrededor de la cara olía como a pintura.
    
    "Olvidaste ponerlo en la lista."
    
    "Oh." Era verdad. "Lo siento."
    
    Suspiró profundamente. "Trescientos cuarenta y cinco, dólares, Jill. Una multa por exceso de velocidad. Y conducción temeraria." Hizo una pausa. "¿Llevabas el cinturón de seguridad?"
    
    "Sí," contesté rápidamente. ¿Demasiado rápidamente? Hubo otro silencio y me di cuenta de que sabía que llevaba el cinturón; sólo quería hacerme contestar... para recordarme... Me sentí palidecer súbitamente de miedo. ¿Consideraría la conducción temeraria una falta tan grave como no llevar el cinturón? No, no podía ser tan serio, considerando que había salido ilesa, pero que pasaba si era casi tan ...