1. Una deuda pendiente con mi amiga prohibida


    Fecha: 17/01/2022, Categorías: Confesiones Autor: SebastianYLN, Fuente: CuentoRelatos

    Todo empezó de manera casual, casi al azar. Una noche de desvelo de esas que prendes tu tableta a ver qué pasó de nuevo en tu Facebook. De esas veces que le escribes un “hola” a alguien simplemente para hablar cosas sin importancia. La mayoría de la gente conectada no te contesta pues saben que es mero aburrimiento lo que te guio a hablarles. Pero ella no.
    
    La conocía desde hace más de quince años, era parte de mi círculo de amistades en la universidad. Mi última conversación con ella fue una de esas de consejos repetidos de que terminara con su novio. Nunca hubo ningún acercamiento más allá de una sincera amistad. Ese día hablamos de lo que había pasado en nuestras vidas en esos años de no vernos. Ese día comenzamos una rutina que se convirtió en casi sagrada.
    
    Todas las noches el primero en conectarse le enviaba un saludo al otro. Era fácil contarle todo a alguien a quien seguramente no verías. No por la distancia pues los dos seguíamos en la isla sino porque nuestras vidas llevaban caminos tan separados que jamás coincidiríamos. No sé cómo pasó, pero el tema del sexo no tardó en llegar. Sorprendentemente éramos muy afines en las cosas que nos movían las hormonas. Dos exhibicionistas que disfrutaban también de mirar se confesaron para así comenzar el intercambio de imágenes de corte erótico. Primero cosas sacadas del internet, luego cosas sacadas de la memoria de nuestros teléfonos. Mi afición por la ropa interior encontró en ella una modelo.
    
    Pero todo quedaba ahí, ...
    ... ella tenía una vida hecha y yo otra. Sabía que estábamos cruzando tierras prohibidas y creo que nuestro sentido de culpa nos mantenía lejos de meternos en problemas. No todos los días eran de erotismo pues compartíamos lágrimas y alegrías también. Cada uno fue testigo de varias relaciones fallidas del otro. En esos momentos de felicidad amorosa cogíamos vacaciones el uno del otro, pero siempre terminábamos encontrándonos.
    
    Después de mucho tiempo decidí pedir su teléfono por primera vez con la excusa de que necesitaría unas direcciones que seguro ella me podría dar. Casi de inmediato los mensajes de texto remplazaron las conversaciones por Messenger de Facebook. Ya era cosa de diario el saber de ella y de noche de escucharla gemir en nuestras ya frecuentes noches de sexo telefónico. Sé que cruzaba líneas que no debería pues ella y yo éramos prohibidos el uno para el otro. Creo que el saber que era prohibido hacía que necesitáramos cada vez más escucharnos en las noches he intercambiar imágenes. La vida seguía su curso, pasaron años con este juego donde éramos amantes a través de la tecnología. En todos los años nunca quisimos vernos físicamente pues nuestro trato no lo necesitaba.
    
    Un día estaba por su vecindario y se me ocurrió pasar a saludarla pues sabía que no estaba sola y así nada podría pasar. Su familia completa estaba en su casa de visita ese día. Su madre me recordó muy bien pues antes frecuentaba su casa en otro rol. Nos sentamos en la sala a conversar junto a ...
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