1. Mi suegra se vino en mi coche


    Fecha: 04/05/2018, Categorías: Anal Sexo en Grupo Voyerismo Autor: Acotorra, Fuente: xHamster

    ... forzar los acontecimientos e ir paso a paso, incluso aparentando ser más cordero que lobo. Lo cierto es que de repente sentí un deseo enorme de follármela otra vez y sobre todo de sodomizarla, de catarle su atrayente culo.La conducción por la autopista fue cómoda y bastante agradable debido a que encontramos poco tráfico. Al igual que el año pasado, sólo paramos una vez, en un área de servicios, y ya muy cerca de la desviación hacia la carretera comarcal de marras. Allí repostamos gasolina, usamos los baños y estiramos las piernas, además de tomarnos un refresco y un café. Media hora después estábamos de nuevo en ruta y al poco entrábamos ya en la carretera de mis quebraderos de cabeza. Seguía habiendo piedras sobre la calzada, además de socavones, baches y cientos de curvas, pero debo reconocer que yendo en coche se recorría mucho mejor que en la moto. El traqueteo esta vez no le produjo ningún calentón a Eloísa ni tuvimos que pararnos para que meara. Así que llegamos a la casona sobre las doce del mediodía, hora y media antes que el año pasado, porque, todo sea dicho, esta vez no nos paramos a echar un polvo. Mi suegro, que se hallaba en la casa, me dio un abrazo de bienvenida y en cambio se mostró distante y agrio con mi suegra, como si recientemente hubieran reñido. Lo mejor de todo fue que el viejo se quitó de en medio casi sobre la marcha…—Cómo no sabía que ibas a regresar hoy, resulta que he quedado a comer con unos amigos y a jugar después un torneo de dominó—dijo mi ...
    ... suegro, Tomás, dirigiéndose a Eloísa.—Vale. —le contestó ella secamente, y añadió: —Yo le preparé alguna comida a Luis para que luego duerma una siesta reparadora antes de salir de nuevo a la carretera para pegarse el palizón de vuelta.Poco después mi amable suegro se fue tan tranquilo, seguramente dando por sentado que yo, su joven yerno, el marido de su hija, era un miembro más de la familia y que por tanto no suponía ningún peligro para su mujer, a la que además supuestamente debía ver como una vieja. Pero el buen hombre se equivocaba de pleno. Yo tenía la certeza de que Eloísa estaba todavía buenísima y por supuesto que ya maquinaba cómo camelármela. De hecho, nada más irse mi suegro corrí a cerrar la puerta por dentro, con el cerrojo de su seguridad, de manera que si a Tomás o a su hija la soltera, Lisa, que estaba de becaria Erasmus en Polonia, les diera por aparecer y quisieran entrar no tendrían más remedio que llamar a la puerta.La comida que preparó mi suegra fue sencilla y apetitosa. Ella también se sentó a la mesa, pero comió poco y apenas habló. Seguía con cara seria y se limitaba a oír mis intentonas fallidas para relajar el ambiente. Cuando acabé de comer Eloísa me sirvió un café cortado y, mientras lo bebía, ella se puso a fregar los platos. Desde la mesa de la cocina, a tres metros de distancia, yo podía analizar su cuerpo de arriba abajo y especialmente su modelado culo, redondo, de nalgas todavía más o menos recias, que me seguía pareciendo espectacular y ...
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