1. Gargantas pijeras


    Fecha: 02/07/2018, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: ámbar coneja, Fuente: CuentoRelatos

    ... Maca y yo, después de refrescarnos un rato en el mar fuimos a una canchita playera en la que tres pibes jugaban al boley, y decidimos sumarnos. Ella enseguida me dijo al oído:
    
    ¡che, mirá cómo se les para, y cómo nos miran; tenemos que dejarnos ganar!
    
    Era cierto, porque la piba estaba en bikini y con una pollerita corta, y yo con el top mojado por el calor. O sea, que se me re marcaban los pezones. Ellos, ninguno tenía más de 22 ni menos de 18. No sabíamos ni sus nombres, pero pronto estábamos meta pelotazos, hasta que perdimos por goleada. Yo les dije que los recompensaríamos comprándoles helado del gusto que quisieran, mientras le tocaba el ganso al más alto y ella al peladito, pero que nos esperen en el baño.
    
    Sin dejarlos hablar salimos corriendo a buscar a mis padres para que nos den plata. En el baño los chicos nos esperaban sonrientes; incluso uno de ellos se pajeaba suavecito encima de la maya. Maca no aguantó la tentación y, a ese le refregó toda la carita en el paquete. Los otros pelaron dos pijas increíbles, en especial el alto, y nosotras empezamos a comer helado para luego arrodillarnos dispuestas a intercalar cucharitas de crema del cielo y dulce de leche con pijas.
    
    El pelado se estremecía cuando Maca le ponía helado en el glande y se lo lamía. Pronto los 3 nos rodeaban para que nuestras boquitas frías y pegoteadas de pasión se coman esas carnes duras, tensas y gruesas. Nos tiraban el pelo para profundizar sus estocadas. A Maca le hacían lamer sus ...
    ... huevos y a mí me arrancaron el top para fregarlas en mis gomas llenas de helado, porque Maca me las enchastró todas. Lo enloquecía nuestros gemiditos, y nos daban pijazos después de hacernos comer helado. Maca fue la primera en recibir la lechita del pajero, y creo que por el asco que ambas compartíamos la escupió al suelo con gestos como de nauseas o algo así.
    
    ¡chupen peteritas de mierda, qué rica que son las nenitas, cómo chupan la pija las perdedoras!, decía el alto que gozaba como loco cuando las dos se la comíamos despacito, saboreando y lamiendo mucho. El pelado le subió la pollera a Maca y se agachó para olerla mientras se pajeaba rápido y agitado, y el alto nos obsequió su leche tras pajearse contra mi boquita abierta. El otro se puso de pie, y casi me atraganta al acabar su semen dulzón en mi boca, el que me pidió que le escupa con fuerza en la cola a Maca, y lo hice.
    
    Salimos re alzadas del bañito, y tristes porque los chicos volvían esa misma noche a la capital federal. Pero entramos en el vicio de chupapijas con toda la honra. No podíamos parar de mirar bultos, ni de fantasear con petear juntitas a los africanos que venden anteojos. Esa noche nos re tocamos viendo el videíto del baño, ya que ella siempre filma todo con su celu.
    
    Al otro día interceptamos al vendedor de pirulines, ¡y no sé cómo no nos delató a nuestros padres! Esa tarde lo perseguimos para comprarle chupetines, y nos hicimos las boludas con la guita. Le dimos menos de lo que valían. Entonces él ...