1. Follado en los aseos públicos de la playa de Riazor


    Fecha: 24/10/2020, Categorías: Confesiones Autor: danisampedro91, Fuente: CuentoRelatos

    Llevaba varios días que andaba salido y caliente a rabiar, deseando que alguien me diera por el culo, pero el problema es que era muy vergonzoso y tímido. Además, no terminaba de aceptar mi homosexualidad.
    
    Eso de ir por las zonas de ambiente gay, me aterraba, solo conseguía ir cuando la calentura que tenía me hacía perder toda clase de vergüenza. Pero eso sí, eran sitios públicos y al aire libre, a poder ser a altas horas de la noche. Solo en algunos aseos públicos, me atrevía a entrar por el día, siempre con mucha vergüenza y ansiedad.
    
    Cuando empezaba a tener ganas de follar, los primeros días siempre buscaba alguien que me gustara, que fuese joven como yo. Pero según iban avanzando los días junto a mi calentura, al final siempre terminaba por ir con cualquiera que me calmara aquel ardor que poco a poco me iba mortificando.
    
    Quería tener de nuevo aquella sensación de una polla abriéndome el culo, como soltaban su semen en mí interior, haciendo que mí polla eyaculara mientras me llenaban el culo de leche.
    
    Los primeros días aguantaba; aunque recurriese a pajearme; pero según iban pasando los días y aumentando mi calentura, las ganas eran más fuertes; terminaba por claudicar.
    
    La mayoría de las veces terminaba por ir con cualquiera. Solían ser siempre los más atrevidos y osados, y la gente de mayor edad. También hay que decir que, salvo contadas excepciones, eran los que mejor me follaban y más y mejor satisfecho me solían dejar.
    
    Llevaba varios días que no ...
    ... conseguía ser follado, y como la calentura iba en aumento, me atreví a ir a los aseos públicos que había y sigue habiendo en la playa de Riazor. Pensaba para mí, que, a primeras horas de la tarde, podía tener suerte y encontrar algo que me gustara, y es que además aquellos aseos están en las proximidades de varios colegios e institutos, además del campo de futbol y palacio de deportes.
    
    Con esos pensamientos, después de haber comido y haberme lavado y lubricado mi culito, marché rumbo a aquellos aseos públicos.
    
    Cuando llegué, serían aproximadamente las 5 de la tarde, de un día de mediados de la primavera. Al principio no me atreví a entrar, así que primero fui hasta el final de la playa, luego al volver a pasar por los aseos, como en ese momento no se veía a nadie, me atreví a entrar.
    
    Cuando entré, iba empalmado a más no poder, así que fui directo a los urinarios, poniéndome a intentar mear, o simular que lo estaba haciendo.
    
    Nada más entrar, pude comprobar que solo había una persona; era un hombre de más de 60 años, le calculé yo; estaba en el primer urinario, así que yo me dirigí al último de los urinarios.
    
    Al pasar por enfrente de los retretes, iba mirando para ellos; estaban con la puerta abierta; se veía que no había nadie más. Al terminar la fila de retretes, seguía un espacio que no tenía nada; solo estaba cubierto de azulejos; este hueco que quedaba además de ser amplio quedaba justo detrás de los urinarios. Pero cualquiera que entrara en aquellos aseos ...
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