1. Matilda, guerrero del espacio (capitulo 30)


    Fecha: 24/01/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: calvito, Fuente: CuentoRelatos

    Diez días después del atentado, Matilda, Ushlas y Camaxtli, se encontraban de nuevo ante la pizarra, en compañía de la reverenda madre que se había sentado cerca de ellas. Durante la ausencia de Matilda, conocedora de los secretos que encerraba, había cerrado a cal y canto la celda, y dos sacerdotisas de máximo nivel custodiaban la entrada día y noche.
    
    —Mira cariño, no te voy a marear con explicaciones técnicas que no vas a entender, —dijo Camaxtli con una sonrisa— además, todas estas ecuaciones solo me sirven a mí.
    
    —Gracias nena por llamarme tonta…
    
    —No es llamarte tonta, ¿cuánto sabes de mecánica cuántica de vectores colineales, y de física cuántica de campos?
    
    —Bueno… eh…
    
    —Recuerda hijita que es bueno saber los limites de cada uno, —susurró suavemente la reverenda madre con una sonrisa—. Posiblemente recuerdes ahora, cuando me obligabas a “cazarte” para que asistieras a las clases de ciencias.
    
    —¡Es que eran muy aburridas! —exclamó Matilda frunciendo el ceño y mirando a sus amigas. Después, mirando a la religiosa la preguntó—. ¿Todos estos años has estado esperando para recordármelo?
    
    —No Matilda, pero recuerda que el tiempo, lo pone todo en su sitio…, como hará con el traidor.
    
    Las cuatro mujeres se miraron entre ellas y finalmente Matilda hizo un gesto con la mano a Camaxtli para que prosiguiera mientras la decía:
    
    —Continua antes de que salgan más trapos sucios.
    
    —Imagínate un montón de arena, y que con un palo golpeamos fuerte en su lateral. La ...
    ... arena, al recibir el impacto, por inercia sigue en el sentido del golpe. Nosotros vamos a recrear eso con las armas del Tharsis, —hasta la reverenda madre estaba con la boca abierta—. No podemos disparar con las torres principales desde la vertical, porque crearíamos un cráter de más de cincuenta metros de profundidad que encauzaría la energía hacia arriba como un embudo, y acumularíamos un montón de escombros. Lo que queremos es deshacernos de los escombros y no producir un cráter tan grande. ¿Hasta aquí está claro? —preguntó a sus oyentes que seguían con la boca abierta y que afirmaron con la cabeza—. Vamos a disparar de lateral, desde una distancia de no más de 200 kilómetros, para lo que tendremos que bajar al límite inferior de la estratosfera, casi en la troposfera, más o menos, a unos once kilómetros de altura.
    
    —Yo pensaba que los acorazados no pueden bajar… —empezó a decir Ushlas hasta que Comaxtli la interrumpió.
    
    —Ya veo lo que atendéis cuando explico las cosas. Lo que no podemos es aterrizar, pero si navegar. Eso si, con un gasto de energía brutal.
    
    —A ver si te creías que te ibas a librar, que también hay para ti, —dijo Matilda a Ushlas sacándola la lengua.
    
    —Tu tampoco lo sabias, —contestó Ushlas sacándola también la lengua.
    
    —¡A ver formalidad! —exclamó Comaxtli con cara de resignación—. Dispararemos con las torres, conforme al patrón energético de está primera ecuación. Con ello, devastaremos totalmente la zona, después comenzaremos a disparar con las ...
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