1. Coqueteando


    Fecha: 30/01/2024, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Hotwife, Fuente: CuentoRelatos

    ... nalgas. Como a las dos horas escuché un mensaje en el teléfono: era de mi marido, diciéndome que habían cambiado los planes y que llegaría a casa antes de las once de la noche. Le dije que me tenía que ir antes pues mi marido había decidido llegar el mismo día. Pidió inmediatamente la cuenta y dijo que no había problema. Eso también me gustó pues no expresó molestia ni nada, tampoco me presionó para quedarnos más tiempo. Divorciado y con 11 años menos que yo, había estado casado 9 años. Fue sincero en todo lo que me dijo.
    
    Estábamos en la terraza de un edificio de 20 pisos, por lo que teníamos que bajar por el elevador. Había demasiada gente y no quería demorarme más de lo debido, pues quería llegar antes de mi marido. Logramos entrar apenas al elevador de tanta gente que subía y bajaba casi al mismo tiempo, pues el otro elevador estaba descompuesto. Ya en el elevador, completamente lleno y con mucho movimiento, él terminó por quedar detrás de mí. Sentía su respiración en mi cuello y la fragancia de su loción. Me gustó su aroma. De repente me dijo si podía poner sus manos sobre mis hombros, pues parecía incómodo: su espalda casi se incrustaba en la pared de metal del elevador. Volteé a verlo, sonreí y con la cabeza asenté autorizando. El elevador se detenía casi en cada piso pero nadie bajaba y todos seguíamos apretujados. Ante tal situación y no por él, sentía como mi cuerpo se pegaba más al suyo cuando pretendían entrar más personas, por lo que sentí su miembro pegado a ...
    ... mí trasero. No tardó un minuto y sentí de inmediato cómo crecía. Me gustó esa sensación, no recuerdo haberla experimentado. La tela del vestido era delgada, por lo que la sensación de cercanía era casi total. Recordé esa mañana el miembro de mi marido pegado a mis nalgas también, aunque en otra posición y con una tanga puesta. Ahora era otro miembro el que estaba pegado a mis nalgas pero sin ropa interior. Consideré que se estaría excitando pues su respiración cambió a un poco entrecortada. Me sorprendió como se humedecía mi vagina, algo ya inusual por mí edad. Me gustó experimentar nuevamente esa sensación. Me excitaba sentir ese miembro pegado a mis nalgas; como el saber y sentir que no traía ropa interior. Así me mantuve. No intenté moverme de posición o hacer algo similar. Estaba disfrutando ese momento. Y ante unas nalgas grandes y redondas como las mías, me complació la dureza y el tamaño de ese miembro. Antes de salir del elevador, y como parte del juego del coqueteo, restregué ligeramente mis nalgas en su miembro.
    
    Finalmente llegamos al estacionamiento. Me abrió la puerta para subirme al auto, mientras él se dirigía a la cajuela a revisar no sé qué cosas. Me sentía húmeda, excitada. Me subí un poco el vestido y me crucé de piernas antes de que llegará al volante. Sentí su mirada nuevamente en mis piernas. Encendió el auto y antes de manejar, tocó con su mano derecha mi muslo izquierdo y me dijo que esperaba verme el día de la inauguración de Congreso-exposición “Ten ...