1. Coqueteando


    Fecha: 30/01/2024, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Hotwife, Fuente: CuentoRelatos

    Fue en el módulo de materiales del Diplomado sobre Decoración de Interiores donde lo conocí. De profesión arquitecto, desde un principio me gustó la forma de impartir su clase. Influyó, también, que en esa época esos temas me interesaban por razones laborales. En las clases se dirigía por mi nombre con atención especial a mi persona, mirándome a los ojos con insistencia pero discretamente. Intercambiábamos miradas y sonrisas, mas nada. En ese entonces tenía un trabajo de medio tiempo en un despacho de arquitectos. Mi marido, en cambio, tenía una jornada laboral de más de ocho horas. Con más tiempo libre, sin tener que cuidar ya a los hijos por la edad, mi tiempo lo distribuía como yo quería. Temprano iba a clases de Pilates; después a trabajar y en la tarde al Diplomado dos veces por semana.
    
    En una ocasión, después de clase, y aprovechando el interés que mostré por algunos contenidos del curso (materiales y diseños), me dijo que habría un Congreso-exposición y preguntó que si me interesaba, me daría la información. Le respondí que sí. Me dijo que el evento sería en un mes aproximadamente. Me complació su interés por mis inquietudes y la forma atenta en que se dirigía a mí, independientemente de que me agradaba su personalidad. Era alto y bien proporcionado físicamente y siempre arreglado, demasiado pulcro. Sin más interés que en el curso, esperaba con gusto esos días a la semana aunque, reconozco, me arreglaba más de lo normal esos días.
    
    Consciente o ...
    ... inconscientemente, entré o ¿entramos?, sin proponérmelo o proponérnoslo, en el juego del coqueteo. Sin pretender involucrarme emocionalmente ni nada por el estilo, tenía claro que no tenía interés en llegar a algo más con este hombre. Por muy atractivo que me pudiera parecer; era consciente de los riesgos y los límites que debe uno establecer ante una situación de este tipo para que no se malinterpretara y con más razón en mi condición de mujer casada. Desde un principio fue recíproco. En ese sentido y por el simple placer y emoción que aporta el disfrutar de esos momentos compartidos, sin perseguir ninguna otra meta que no fuera sentirme, en mi caso, todavía atractiva y valorada a mi edad fue que no me negué a dicho juego. Simplemente me gustaba jugar al juego de coqueteo y en cierta medida de seducción. Cincuentona, con varios años de casada, con la suficiente experiencia y satisfecha sexualmente y emocionalmente con mi marido, no me sentía necesitada ni nada, sino más bien, me sentía satisfecha conmigo misma. Así que el coqueteo se limitaba a miradas, sonrisas y conversaciones sobre intereses comunes, pero siempre terminaba despidiéndome diciendo: “me espera mi marido”.
    
    Como parte del juego, sobre todo en las últimas sesiones, me senté en la fila de adelante, para atraer su atención. Me vestí de diferentes formas, tanto formal como informal: pantalones ajustados y blusas ceñidas; vestidos o faldas cortas con tacones; o de plano iba de tenis con unos leggins estampados. Acepto que me ...
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