1. El hermano de mi hermano es de cuidado (II)


    Fecha: 26/07/2017, Categorías: Sexo en Grupo Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... reconocer que aunque no nos prestaban mucha atención al ser mayores, trabajaban para nosotros, porque nunca nos vimos privados de dinero ni para comprar nuestra ropa, ni los pagos en la U ni para nuestros caprichos. Pero nosotros ahorrábamos bastante porque nuestros gastos de capricho eran escasos, ya que nuestros gustos se limitaban a dos pollas y dos agujeros del culo; pues de eso estábamos bien servidos y era y lo será siendo gratis.
    
    Un día noté que mi armario estaba revuelto y esperé a que viniera Sinto para que lo viera. Yo estaba sentado en la cama de cara al ropero.
    
    — ¿Qué has hecho?, ¿por qué esta revuelto el closet? —preguntó.
    
    — No lo sé, así me lo he encontrado yo —respondí.
    
    Yo no quería acusar a Gonzalo por ser su hermano, pero Sinto mismo dijo:
    
    — Eso es cosa de Gonzalo, busca dinero o droga o qué se yo…
    
    — Eso mismo pienso.
    
    — ¿Se lo decimos? —preguntó Sinto.
    
    — Mejor lo dejamos pasar, no falta nada, ya sabe que no tenemos lo que busca y nos dejará tranquilos —respondí.
    
    — Está raro, lleva meses sin salir de su cuarto —dijo Sinto.
    
    — Debe tener miedo —dije,
    
    — ¿Miedo..?, ¿a qué? —preguntó Sinto.
    
    — A la policía —sentencié.
    
    — ¿Ha hecho algo malo?
    
    — No lo sé —respondí.
    
    — y… ¿por qué has dicho la policía? —insistió Sinto.
    
    — Si no es la policía, es peor todavía, son su gente que lo buscan porque habrá hecho algo que no les gusta —dije, pensando más en las películas que en la realidad.
    
    Sinto con mucha calma dijo:
    
    — ...
    ... Algo de eso será, es tonto.
    
    Pusimos orden al ropero y nos fuimos a la cocina donde estaba mamá Martina. La encontramos llorando, nos pusimos a su lado, Sinto le preguntó:
    
    — Mamá ¿por qué lloras?
    
    — Ahora vendrá papá y nos lo contará —y siguió llorando.
    
    Nos sentamos todo el tiempo con ella hasta que viniera papá no sabíamos de dónde. Entró, gritó muy enfurecido, vino a la cocina, nos miró y dijo gritando:
    
    — Pero… ¿qué hijos tengo?
    
    (Silencio total).
    
    — Sí, Martina ¿qué hijos tenemos? Ladrones, drogadictos, asesinos, maricones, incestuosos… ¿qué pasa?
    
    Mamá Martina callaba y lloraba.
    
    — A ver, Julio, ¿eres maricón? y dime la verdad —gritaba mi padre.
    
    — Sí, papá, soy homosexual —respondí.
    
    — ¡Mierda puta! ¿Y tú, Sinto, también eres homosexual? —preguntó mi padre mariconeando la voz en la pregunta y con volumen más bajo.
    
    — Sí, papá, yo soy gay.
    
    — Vamos, que tengo dos hijos maricones en casa, los que estudian, los que se portaban bien, los hijos ejemplares, claro que sí, ellos tenían que ser maricones, claro… pero no acaba ahí todo, ¿sabes Martina? nuestros hijos se acuestan juntos y hacen cochinadas de maricones…
    
    Mamá Martina levantó la cabeza, dejó de llorar, miró la furia de su esposo y dijo:
    
    — ¿Cuántas veces te he dicho yo que compráramos la otra cama y dividiéramos la habitación?…
    
    — Claro, claro que sí, la culpa es mía… Tu hijo Gonzalo acaba de decirme que mis dos hijos son maricones porque lo llevan en los genes y yo soy el que lo ha ...
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