1. La Hermana Mayor que todos Compartimos


    Fecha: 20/07/2017, Categorías: Sexo en Grupo Sexo Interracial Autor: AkuSokuZan, Fuente: xHamster

    ... pedirles a los dos hermanos que me dejasen descansar, que me hiciesen lo que quisiesen por la mañana. Yo solo quería dormir. Pero de lo profundo de mi garganta solo salió un simple quejido. En consecuencia el que estaba a mi derecha me empujó con cuidado poniéndome de lado, mandándome a callar con un siseo, noté como me abrazaba de cucharita restregando su polla contra mi trasero.— Nooo… —conseguí decir a duras penas intentando expresar mi disconformidad.Su rabo comenzó a crecer entre mis nalgas, cada vez más dura y firme amenazando meterse accidentalmente en mi culo cada vez que su glande rozaba el orificio de salida.— No… —repetí de nuevo sin ganas de resistirme siquiera. Centré mi centro de gravedad en el hombro derecho para aplastar mi espalda contra el colchón e impedir tocamientos indebidos en mi parte trasera.— ¿No? —preguntó el que se hallaba a mi derecha. Su mano se filtró entre mis piernas sin cortarse y jugueteó con mi clítoris para meter dos dedos en forma de gancho incrustándose en mi punto más vulnerable.— Ahhh… —gemí casi sin ganas e intenté mantener la mente fría. Aunque no me apeteciese y estuviese agotada, no era de piedra. El de la derecha tomó la iniciativa y pasó su pierna por encima de la mía y comenzó con sus manos a manosear mis pechos y babosearme la cara—P-Por favor… Parad… Hacedme lo que queráis mañana… Pero dejadme… dormir.Ninguno de ellos contestó. Se dedicaron a besarme cada vez con más intensidad hasta que uno de los dos se infiltró entre mis ...
    ... piernas.— No… —supliqué por última vez sabiendo que era inútil. Me separó las piernas sin piedad y en posición de misionero comenzó a restregar su miembro contra mi desprotegida vagina. Intenté cerrar las piernas, juntarlas, pero me resulto imposible; con ese agotamiento era incapaz de hacer el más mínimo movimiento con ellas para juntarlas.Se me inclinó hacia mí mientras restregaba su glande contra mi clítoris, me besó y sentí como comenzó a usar su pene a modo de fusta para azotar cariñosamente mi entrepierna provocando un chapoteo. Al parecer debía tenerla encharcada y, al concentrarme, me di cuenta de que así era. Tras aporrear mis labios exteriores con su pene introdujo la punta haciendo palanca de abajo arriba. Al comienzo la punta de su glande entró con timidez restregándose levemente. Poco a poco fue estimulando mi punto g con ese rocé tan tentador y elocuente. Noté como él se transformó en moisés, como el mar de carne estrecho y apretujado entre mis piernas se dividió en dos para él. Cuanto más la metía más indecentes y sucios eran sus besos. Yo no podía ni quería moverme, pero los gemidos salían de mí con preocupante facilidad. Me sacó el pene sin avisar y yo me quedé confundida sin saber porque lo hacía—… ¿Qué…?Las cuatro manos me agarraron en la oscuridad moviéndome como una muñeca, yo no mostraba resistencia antes por el cansancio y ahora por la mezcla de deseo y agotamiento.Cuando quise darme cuenta me encontré abierta de piernas boca abajo sobre uno de ellos, el ...
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