1. Tu y el encargado


    Fecha: 21/01/2022, Categorías: Hetero Autor: Legasex, Fuente: CuentoRelatos

    Ella vivía sola, con sus cuarenta años recién cumplidos y ya no quería saber nada del amor, llevaba dos relaciones fallidas, pero ambos jugaron con ella, eso le dejó malos recuerdos y como defensa se prometió no volver a caer en las garras del amor.
    
    Lo más difícil de cumplir su promesa era, cuando su cuerpo quería compañía y ella no tenía con quien satisfacerlo, esa necesidad se transformaba en un dolor silencioso, que hacía que las noches fueran muy largas y jugara con sus manos.
    
    Durante una de esas noches, desesperada se desnudó y se tiró en su cama, esperando calmar con eso el hormigueo que la recorría por dentro, fue un error, su desesperación aumentó, no se puedo resistir, tomo el aparato para dar masajes y empezó a frotar su clítoris, se tranquilizó un poco, movía el aparato por todo su sexo y con él se penetró, lo dejó ahí y con dos dedos presionaba su clítoris hasta que explotó en un orgasmo que la dejo sin moverse por unos minutos, no quería apagar el aparato, sintió como escurría un líquido entre sus muslos, la sensación de humedad la excitó aún más, sacó el aparato y lo puso sobre el clítoris, apenas un momento después tuvo otro orgasmo, mucho más largo, este la dejó inmóvil y se quedó dormida.
    
    Despertó desnuda sobre la cama, con el recuerdo de esas sensaciones, decidió bañarse y lo hizo lentamente, deseando que sus manos fueran las de ese amigo especial, se puso jabón en el resto del cuerpo, deslizándolas fue una delicia, de repente reflexionó, se dio ...
    ... cuenta de su intención, como era posible si la noche anterior se había masturbado, amanecer con la misma desesperación, se sintió mal consigo misma y terminó de bañarse.
    
    Llegó tarde a trabajar y no le importó, su encargado se lo permitía, llevaban muchos años conociéndose y ella era su estrella, por su físico (muy bien proporcionado) tenía muchos admiradores; se puso el uniforme y la desesperación regresó, claro que trabajaba con una camiseta muy ajustada y unos pantaloncillos ajustados que parecían pegarse a su cuerpo como si no quisieran separarse de sus muslos.
    
    Había poca clientela, de vez en cuando algún compañero cuando pasaba por su lado le daba una nalgada y eso la encendía, ella hacia lo mismo con sus compañeros; su encargado seguía sus movimientos como cada día, la deseaba, pero conocía su historia y nunca le había dicho nada.
    
    Cuando ella pasó cerca de él, le dijo: –no quiero problemas con los clientes, te estoy viendo cómo te acercas a ellos.
    
    Sin mirarlo ella dijo -lo siento ando desesperada, le conto lo que había hecho la noche pasada y terminó llorando; a él le dio pena, quería decirla algo, pero ella no se dejaba.
    
    La mandó que atendiera la caja, con la intención de tranquilizarla, y después de cerrar se quedaron en la oficina, él le dijo si quería la ayudaba a tranquilizarse, ella dice – NO, sé por dónde vas y tú lo que buscas es follarme.
    
    Solo quería darte un masaje, que respires hondo y te sientas relajada−, al oír la palabra masaje ella se ...
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