1. Pam, la modelo


    Fecha: 04/04/2018, Categorías: Intercambios Autor: dulces.placeres, Fuente: CuentoRelatos

    ... mirarnos.
    
    Así fue que la llamamos aparte y le comentamos los planes, sus ojos se agrandaban a medida que largábamos el rollo y una emotiva sonrisa se dibujaba en sus labios, eran casi dos meses en los mejores lugares, con todo pago, era el plan casi perfecto, casi, pero le advertimos que solo tendría que hacer alguna pequeña ‘concesión’ con quienes le ofrecían esta oportunidad.
    
    Jaque Mate, Pamela sabía que, si quería disfrutar este bonus, tendría que acostarse con nosotros.
    
    Ella lo pensó solo un par de días, nos dijo que éramos unos tramposos y que jugábamos sucio, pero no pensaba perderse esa oportunidad por nada del mundo.
    
    Todo parecía alinearse, pero se daría de improvisto…
    
    Esa mañana estábamos haciendo unas fotos de lo que sería en principio parte de la nueva colección de verano, un traje de baño demasiado pequeño, por demás audaz, en negro con unos bordes en verde, el culo de Pamela se veía enorme, le habíamos dado una camisa blanca para hacerlo más sensual y bajarle el voltaje erótico, pero el calor se respiraba en el ambiente.
    
    Recuerdo que luego la producción fue desechada porque parecía exageradamente provocativo, pero ella suplicó para que se lo obsequien, quería usarlo en las playas de todas maneras…
    
    Lo cierto es que a Pamela lo puta se le escapaba por los poros y al terminar la sesión mi verga parecía explotar bajo mi jean.
    
    Bajé a la cochera, hasta mi coche, para buscar mi maletín con unos papeles, luego subí hasta la oficina de Enrique, ...
    ... abrí la puerta y el con un gesto me indicó que me calmara, estaba de costado, tras el escritorio, observé mejor y vi las inconfundibles piernas y el enorme culo de Pamela, evidentemente le estaba chupando la verga.
    
    Fui por detrás y a medida que avanzaba mi pija volvía a endurecerse, al llegar, ella estaba en cuatro patas, giró un tanto su rostro, con su mano derecha sostenía el miembro de mi socio, solo me guiño un ojo y sonrió, como invitándome a la fiesta, para luego volver a concentrarse en lo que estaba haciendo.
    
    Me arrodillé tras ella, los ruidos de su succión llegaban a mis oídos, su trasero era perfecto, y era solo para mí, acaricié sus nalgas bronceadas, llenando mis manos con ellas, recorriendo sus anchas caderas, sus curvas endiabladas.
    
    Abrí sus carnes, la delgada tira del traje de baño dividía su dilatado esfínter en dos mitades perfectas, como haciendo un puente sobre la boca de un cráter, su trasero se abría del tamaño de una moneda y esto me volvía loco, ella volvió a girar y preguntó:
    
    - Te gusta? es lo que querías?
    
    Vaya si me gustaba, bajé un tanto, acerqué mi boca a ella, su aroma de mujer invadió mi olfato, sexi, dulce.
    
    Pasé mi lengua por su anillo marrón empujando el delgado cordel hacia adentro, casi sin oponer resistencia, la tela se fue perdiendo en su intimidad descubriendo sus labios depilados, hice a un lado la pequeña prenda, desnudando su sexo ante mis ojos, enterré entonces mi lengua en su húmedo hueco, probando su exquisito sabor a ...
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