1. POR FIN LA REALIZACIÓN DE NUESTRAS FANTASÍAS


    Fecha: 28/11/2020, Categorías: Intercambios Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... su preocupación era nuestra conversación de la noche anterior. Me la recordó el tema diciendo… Anoche me ofreciste que podía coger con otro hombre y que tú me lo permitías, es cierto o eran las copas las que te hicieron desvariar? Le respondí, que esa era mi fantasía y si ella la realizaba contaba con mi respaldo para que lo hiciera, desde luego si lo deseaba. Y ella volvió a decir… Ya veremos. El día siguiente fue un día como el anterior pero en la noche como ya teníamos algo de experiencia compartimos mesa con otras parejas, el ambiente muy agradable pero no hubo la química para que Inés me dijera algo sobre el tema. A la madrugada, serian ya las tres, los dos estábamos muy alicorados cuando ella me dijo… Te gustaría saber cual es la fantasía que quisiera tener y me apoyarías? No, no se cual sería tu fantasía, pero ya te dije que la decisión que tomes yo la respaldo. Bueno, pues mi deseo es coger con ese negro que está en la barra y que hace rato me está coqueteando. Te disgusta? No, para nada, hazle señas y nos vamos a la habitación. No fue sino que Inés le hiciera una seña, que el enseguida tomo camino hacia nosotros, cuando estuvimos frente a frente nos saludo muy cordial y yo le dije que queríamos que nos acompañara a la habitación, el dijo… Desde luego, vamos. Y en el camino pude observar la tremenda polla que tenía el negro y no sabía si Inés era consciente de lo que había escogido. El negro muy simpático y conversador nos hizo muy corto el trayecto gracias a sus ...
    ... comentarios, nos dijo que había nacido en una isla cercana, pero vivía y trabajaba en Madrid. Que extrañaba mucho el ambiente del Caribe a pesar de que la gente en España tiene un ambiente latino. Por todo lo que comento, le calcule que tendría unos treinta y dos años, crei que estaba bien para Inés que tiene 39 años. Cuando ingresamos a la habitación les ofrecí un trago y serví para los tres, encendí la luz más tenue, para crear un ambiente acogedor. El nombre del moreno era Weimar. Mientras yo me fui a servir otras copas Inés y Weimar se quedaron en un sofá de dos puestos y de inmediato el se personifico de la situación y fue actuando rodeando a Inés con su brazo por encima de los hombros y la trataba como si fueran viejos amigos. Le acariciaba el cabello, el cuello, el rostro, le decía que tenía unas facciones hermosas y que si yo no fuera su esposo le propondría matrimonio y enseguida soltó la carcajada, cuando yo regrese con las bebidas, el negro ya estaba besando a Inés en la boca y con la mayor tranquilidad hizo un corte para recibir el licor y después de brindar los tres, dimos buena cuenta de la copa de cada cual. Entendí que para Inés podía ser incomodo que yo estuviera presente en esta su primera vez, por eso salí al balcón y los deje solos. Dentro en la habitación no se escuchaba mayor acción, imagine que estarían en los preliminares antes de pasar a lo deseado. En ese instante ya tenía una erección tremenda de solo pensar en lo que vendría, voltee a mirar hacia la ...