1. Brindemos socio (I)


    Fecha: 09/11/2020, Categorías: Intercambios Autor: marianella, Fuente: RelatosEróticos

    Hemos hecho muy buenos negocios, pero como este por tiempo y satisfacciones…. pocos.
    
    … y lo seguiremos haciendo, para regocijo de nuestras damas y placeres propios.
    
    En este relato, vamos a intentar explicar el verdadero significado de ese brindis.
    
    Estos socios, están pese a la debacle económica mundial, de parabienes.
    
    Socios desde hace más de 10 años, amigos desde la secundaria, tenían en común muchas cosas, complementándose perfectamente para el bien de los dos y progresos mutuos.
    
    Habían logrado a través de sus éxitos comerciales, un muy buen pasar económico y social para ellos y su entorno.
    
    Mario se caso con Mirta, una compañera de ambos, del colegio. Ella se recibió de médica cardióloga, e inmediatamente cumplió su sueño de casarse con el hombre que amo siempre. Su primer y único hombre.
    
    Mirta es una bella morocha, ojos verdes, piel suave, andar gatuno, cuerpo torneado y eso necesario para que los hombres opinen que es una diosa.
    
    En el casamiento, ella mostró sus dotes y cautivo a todos, un casamiento feliz.
    
    Llego la hora en que se repartirían las ligas…. Clásico momento erótico de los casamientos.
    
    Mirta tiro algunos al aire, luego de levantar su vestido mostrando sus hermosas piernas tan torneadas como firmes. Luego Mario hizo lo suyo, quitándoselas lentamente para regocijo de los mirones que no se perdían detalla de aquel panorama que insinuaba la hermosa casamentera.
    
    Y llego el momento de los invitados de Mario, donde permitió que ...
    ... algunos de sus amigos, retiraran por si solo una liga cada uno.
    
    Cuando llego el turno de Alberto, fue Mario el que le impuso la tarea de que retirara la liga de su flamante esposa utilizando solamente los dientes.
    
    Fue espectacular ver a Alberto de rodillas, afirmando para hacer la tarea, una mano en una rodilla de Mirta y la otra en la cadera de la misma, pero con tanto nerviosismo que levanto con esa acción el vestido de la novia, dejando ver su diminuta prenda de encaje que hacia de bikini. La prenda era hermosa, pero las nalgas de la novia, un poema.
    
    Pronto aquello paso a ser anécdota, pero en las retinas de los recuerdos de Alberto, algo inolvidable.
    
    Cuando Alberto se caso, con la rubiecita ex secretaria de ambos, le devolvió el gesto, y muchos recordaron lo anterior, y hasta pidieron que le levantara las enaguas.
    
    Alejandra era un caramelo, de esos que producen ratones hasta debajo del agua fría. Un bombonzazo de mujer, linda, carita de querendona, con gestos gatunos y de fuerte presencia.
    
    Ellas nunca se llevaron mal, pero nunca se acercaron como para ser amigas. Se toleraban, se aceptaban, se trataban muy bien, pero nada más. Cada cual en lo suyo.
    
    Se veían circunstancialmente en reuniones, pero jamás planificaban algo juntas.
    
    Ellos todo lo contrario, eran los compinches de siempre, y siempre intentaban compartir momentos y entrecruzar sus historias.
    
    Mario sabia que a su mujer le agradaba Alberto, y Alberto sabia que a su mujer le caía simpático ...
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