1. Los Herederos Federighi (Chocoidilios)


    Fecha: 14/10/2017, Categorías: Erotismo y amor Autor: gary j. sorrow, Fuente: RelatosEróticos

    ... pechos, mi cuerpo no hacía nada por sí mismo mas que rebotar con cada embestida suya y dejarme alcanzar por el éxtasis como un animal salvaje. Sentía su pene más grueso, hasta casi no caber en mí.
    
    —¡Me corro! —dijo Gabriel.
    
    No se lo permití. Me incliné hacia adelante para sacar medio pene y lo agarré con una mano para que no siguiera penetrándome. Estábamos jadeando como si hubiéramos corrido una maratón. Quería decirle algo, pero tenía la mandíbula tan salida que no me salían las palabras. Tuve que descansar unos segundos antes de hacerlo.
    
    —¿Quieres que te haga eyacular? —balbuceé como pude.
    
    —Sí. Por favor —le costó decir “por favor”.
    
    —Te haré eyacular, pero solo si te conviertes en mi novio y estás siempre conmigo.
    
    —¡Sabes que eso es imposible! —lamentó en voz baja—. Somos hermanos, nuestros padres nos repudiarían, además yo tengo que estudiar.
    
    Sabía que me respondería eso.
    
    —¿Pero no estarás siempre estudiando, verdad? ¿Tendrás un ratito para mí? Nuestros papis no se enterarán y mis amigos ni siquieran saben que tengo un hermano. ¿No te gusta el trato?
    
    —¡Qué mala eres! Eso es chantaje, hermanita —se quejó con lástima.
    
    —No es un chantaje, es un negocio —bromeé—. Se supone que vas a heredar el nombre y la fortuna de la familia, ve acostumbrándote a este tipo de cosas.
    
    —Entiendo, creo que me encanta ese negocio, ¿dónde hay que firmar?
    
    —Aquí —dije poniendo mis labios como morritos.
    
    Me besó.
    
    —Hazme eyacular, Sandra.
    
    Encajé su pene en ...
    ... mi vagina y lo empecé a tragar a toda velocidad. Mis ojos se entrecerraron en blanco, mi lengua jadeaba esperando y deseando su vigorosidad, gemí desposeída con lo más profundo que tengo, y mientras sentí su pene hincharse y llenar cada milímetro de mi cavidad sabía que el clímax estaba cada vez más cerca. Gabriel rodeó mis glúteos con sus manos, transmitiéndome su loco deseo.
    
    El placer de mi vagina y mis pechos me abrumó hasta dejarme casi ciega, sentí a mi vagina producir todo tipo de líquidos, siendo chapoteados sin parar por el pene que seguía clavándose en mis adentros, mis gemidos se volvieron locos y oscilaban sin el menor sentido, mis manos no sabían donde agarrarse así que las tenía contraídas cerca de mis hombros y mi cadera, que aún controlaba un poco y seguí clavando su pene hasta mi útero.
    
    —¡No puedo más! —dijo Gabriel.
    
    —¡Yo tampoco! —dije yo aunque no se me entendió.
    
    Sacó su pene de mí y lo introdujo entre mis senos, y al recibir su calor mi vagina explotó una vez más derramando los fluidos sobre la cama. Mis gemidos incontrolables hicieron que su pene se revolviese entre mi valle con más fuerza. Y mientras yo clamaba su semen, presioné mis senos para hacerle sacar hasta la última gota en mi torso y procurar un final inolvidable.
    
    Vertió un gran chorro en mi placentero rostro que se depositó en mis tetas. Seguí masajeando con mis senos para ver cómo salía el último hilo mientras intentaba que no se derramara nada con mi lengua para que su olor me ...
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