1. LOS VIAJES DE ALEIDITA SOLITA. 5ª. PARTE. FINAL.


    Fecha: 25/06/2017, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues

    ... mujercita, después de todo lo disfrutado en ese lugar, se retiraron a la compra que quería su niña, a la cual aparte de esa máquina para dama de afeitarse, le compro un gel para que se pusiera y no le causara irritación, un peluche que de camino a la caja vio y le llamo la atención, salieron de ese centro comercial, tomados de la mano como abuelo y nieta, ni quien notara algo anormal, por el cuidado que un hombre le daba a esa niña de 13 añitos. Ya de camino de retorno al pueblo de Aleidita y ya oscureciendo, en una entrada troncal de la carreterilla, don José se internó en ese lugar con su vehículo y entre la frondosidad de unos grandes árboles se aparcó, apagó el auto, para descender e ir al otro lado a abrir la puerta de la copiloto a quien hizo bajar, la chiquilla con su peluche nuevo entre sus brazos caminaba al lado de este hombre, hasta llegar a una casita de madera, la cual abrió de un candado e hizo pasar a la muñeca de carne y hueso, con la luz de una lamparilla de petróleo se alumbraba perfectamente el lugar, una cama perfectamente echa, limpia y en la nevera unos jugos de botella helados por el hielo depositado ahí horas antes, unas copas champagneras delicadamente colocadas en una mesita antigua, era el espectáculo que brindaba ese espacio para esa desigual pareja. Todo había sido planeado por don José, horas o días antes, la música de un diskman y una bocinas pequeñas daban un toque romántico con música suave, no se necesitaban de las palabras para describir lo ...
    ... que se avecinaba a la tierna Aleidita, quien con una pierna cruzada encima de la otra y sentada en el borde de la cama, aprisionaba su peluche hacia su estómago, don José de una manera sutil y suave, la tomó con su mano la hizo parar y de una manera tan delicada la hizo bailar al ritmo de una sinfonía clásica, hasta que se dio por terminada esa pieza, tomaron en sus respectivas copas el néctar de jugos que envueltos y puestos en los recipientes simulaban un moeth chandón francés, y así entre sorbos y platicas Aleidita se sentía como una princesa en un cuento de hadas, era la protagonista de la obra, los besos que don José le proporcionaba a sus manos, brazos, comenzaban a acusar recibo en la silueta de esa doncella, quien se dejaba llevar a más, hasta que por el impulso de ambos fueron a caer al lecho que sería mudo testigo de lo que se veía venir. Los besos suaves y tiernos caían cómo una cascada en los brazos a un lado del cuellito, en la rayita que divide el aparato costal de la tierna Aleidita, para ir bajando esa boca hasta hacer pequeños círculos al pequeño orificio llamado ombligo, para seguir su camino a encontrar el alzadito monte de venus cubierto aún por un bóxer muy coqueto, el cual se veía muy sensual, y así hacer a un lado esa boca y seguir de largo por esos frondosos muslos, rodilla, pantorrillas y llegar a esos pies que al quitar las calcetas se veían muy tiernos, pero sensuales a la vez, a los cuales les proporciono unas lamidas dedo por dedito, a cada pie, ...
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