1. Transporte público


    Fecha: 15/09/2017, Categorías: Gays Masturbación Primera Vez Autor: saskatchewan, Fuente: xHamster

    ... veces “cogíamos” como durante ese segundo encuentro. Siempre me acompaño hasta Plaza Italia y me ayudaba a limpiarme. Cuando llegó el verano me aviso que se iba a ir de vacaciones con su familia y nunca más lo volví a ver.En el colectivoEra 1975, yo tenía 16 años y estaba cursando mi 4° año del Comercial. Estaba enloquecidamente enamorado de las tetas que tenía la profesora de Literatura. La de pajas que me hice en su honor. Era la misma que había tenido el año anterior, pero alrededor del mes de mayo falto un par de días porque se estaba mudando. Con la mudanza descubro que empieza a tomar el mismo colectivo que tomaba yo, la línea 27 (creo que ya no existe más).La particularidad que tenían los colectivos de la década del ’70 era que se estaba produciendo la transición entre los que tenían puerta trasera (los más nuevos) y los que no la tenían (lógicamente los más viejos). En esa época existían varias marcas de carrozados, y recuerdo que la línea 27 tenía colectivos con puerta trasera, en donde la fila de asientos de a uno, estaban a la derecha o sea del lado de las puertas. De esta forma, el asiento de 5 ocupantes del fondo era un tanto incómodo para sentarse del lado izquierdo ya que existía un asiento de a dos justo adelante.En la parada del colegio subíamos aproximadamente unos seis alumnos y ella. La de Literatura. Todos calculábamos que debería tener alrededor de 40 años. Todos nos pajeábamos imaginando sus preciosas tetas. Yo era el alumno que más lejos viajaba, el ...
    ... resto bajaba en las primeras 5 o 6 paradas. Ella continuaba el viaje mucho más allá, luego supe que se bajaba pasando la Plaza Falucho.Yo como todo un caballero, cada vez que se vaciaba un asiento se lo ofrecía a ella, que gentilmente me lo agradecía y rápido de reflejos me ubicaba al lado de ella para poder admirar sus tetas desde arriba. Ella se daba cuenta de mis intenciones, y como si no le importara dejaba que me extasiara con sus tetas. Con el correr de los viajes, empecé a darme cuenta que cuando ya mis compañeros se habían bajado y yo era el único alumno que quedaba en el colectivo, disimuladamente, se abría más el escote, ya sea desabrochando un botón más de su blusa o acomodándose las tetas para que se las vea mejor.Siempre esperaba ese momento, pero más allá de mirar no me animaba a nada más, no podía olvidar que en el fondo era mi profesora. La pija se me endurecía y la “carpa” de mi pantalón de sarga (gris) solo podía ocultarla parcialmente cerrando los botones de mi blazer azul cruzado. En casa, después de almorzar, me tiraba en mi cama y me clavaba flor de paja por el espectáculo que la de Literatura me había brindado.Un día, ya en primavera, la profesora vino vestida con un trajecito sastre y una blusa, que cuando se quitó el saco, nos dejó a todos boquiabiertos. La blusa era de tul y se transparentaba en parte su soutien que se notaba que era de encaje. Intercambiamos miradas cómplices con todos los compañeros (todavía las escuelas secundarias y primarias no ...