1. Comida y cava


    Fecha: 14/09/2019, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Estuve visitando la Ciudad de México en una vacaciones con dos amigos más y recuerdo que habíamos quedado que un dia saldríamos solos cada uno por su cuenta.
    
    Me apetecía entrar a comer al Restaurante De Costa a Costa en la calle Fray Pedro de Gante, ya que el hotel estaba cerca.
    
    Una vez dentro en la mesa que me indicaron, pedí marisco con una botella de cava, quería disfrutar. En la mesa de enfrente mía, había una señorita que tendría unos 30 años, guapísima, pelo largo, ojos marrones unos dientes blanco y perfectos parecían perlas, labios pintados y preciosos, aunque estaba comiendo tenia clase, forma y estilo para comer pues prácticamente no se despintaba, llevaba una especie de sueter negro con un escote muy discreto pero que dejaba ver sus tetitas, ni grandes ni pequeñas, perfectas y una minifalda blanca ajustada que sentada le llegaba por la mitad del muslo,sus piernas eran de ensueño y unos zapatitos de tacón.
    
    Durante la comida cruzamos alguna mirada muy fugaz, pero a medida que íbamos terminando las miradas eran mas frecuentes y mas persistentes. Ante esa belleza de mujer, me levante y me acerqué para ofrecerle una copa de cava, previa petición de la copa al camarero. La aceptó pues me dijo que le gustaba. Como ya habíamos terminado de comer me dijo que si me apetecía hacerle compañía en su mesa, tenia ganas de hablar con ella y le dije que si enseguida. Nos presentamos, me dijo, me llaman Karla y tú como te llaman, le dije que Nicolás.
    
    Al estar sentado ...
    ... delante de ella, no le veía sus piernas pero como estaba apoyada en la mesa mientras hablábamos, si podía verle mejor esas dos tetas con su canalillo.
    
    Brindamos con el cava, me estaba notando unos calores y un nerviosismo que me estaba excitando. Cuando terminamos la botella que realmente quedaba poco, le pregunté si tenia prisa o tenia que ir a trabajar y me dijo que no, entonces le dije si le apetecía tomar mas cava en el bar del hotel que estaba muy cerca, le pareció bien. Llamé al camarero y le pedí la cuenta mía y también la de la señorita, aunque ella en principio no quería pero al final aceptó.
    
    Al llegar al hotel en las mesas del bar, había una que estaba más discreta en un rincón y le pregunté a Karla si le gustaba aquella, me dijo que bien. Las mesas eran bajitas por lo que al sentarse las rodillas llegaban justo a la altura de la mesa, yo me senté delante de ella.
    
    Pedí al camarero una botella de cava brut nature reserva, no recuerdo la marca, la trajo con una cubitera muy llena de cubitos y dos copas, la abrió y nos sirvió las primeras copas. Brindamos por el encuentro.
    
    Ahora si le podía ver sus piernas pues las tenia al aire, la mesa no le tapaba nada. De vez en cuando se apoyaba sus codos en sus piernas y con el escote del sueter al estar inclinada hacia delante le veía claramente sus dos tetas, eran preciosas, redonditas y blancas, no podía eludir el no mirárselas, ella se dio cuenta que se las miraba, la verdad que no retrocedía enseguida me dejaba ...
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