1. HABITACIÓN 103 –almas gemelas-


    Fecha: 13/08/2019, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: teomiranda, Fuente: RelatosEróticos

    ... abajo a arriba por su vagina, poniéndolo entre los labios humedeciéndolo con sus humores. Lo apoyaba contra su clítoris y lo frotaba para hacer disfrutar, clítoris y pene de suaves caricias.
    
    Sin dejar de besarle, sin dejar de proporcionarle y proporcionarse placer en el sexo, le miraba con ternura, con deseo, como si toda una vida se conocieran, como una enamorada.
    
    La divina cabeza estaba bien apretada sobre el clítoris y ella la paseaba así, bien apretada, conformando pequeños círculos que aumentaban su ronroneo hasta que no pudo o no quiso aguantar más y la puso un poco más en su interior para regalarle con un orgasmo que empapó de líquidos el glande de aquél falo. Notó que entre sus dedos se hinchaba un poco más aquella carne caliente y suave y sintió el líquido cálido que disparaba hasta dos veces, la primera con tal fuerza que salió por entre sus piernas y la segunda resbalaba desde su sexo hasta sus dedos y por el interior de sus muslos.
    
    Nuevamente dirigió sus ojos a los de él y en ellos pudo ver amor. De nuevo había sentido que con su orgasmo le estaba diciendo, te amo.
    
    Estaba acariciando la gloria, después de seis años de sexo, tantas sensaciones no había tenido ni siquiera en días alternos, cuanto menos juntas. En cada mirada que ella le dirigía, él leía ternura, deseo, confianza, tal le parecía la mirada de una enamorada. No cesaba en sus besos y no dejaba que su polla se le escapara de entre las piernas, de vez en cuando él bajaba su mirada para ver ...
    ... tan lujurioso espectáculo, hasta que ella apretando un poco más su miembro sobre su sexo y aumentando la cadencia de sus ronroneos, le regalaba con masajes circulares sobre su sexo, hasta que un poco más lo introdujo entre los labios de su coño y se corrió sobre él.
    
    Al unísono él no pudo o no quiso y se dejó sucumbir en el placer, regalándole con dos chorros de esperma que se unieron a los jugos que ella le obsequiaba.
    
    Quiso hacer notar otra vez sus sentimientos y al mirarle de nuevo ella, él le devolvió una mirada de ternura, una mirada enamorada.
    
    CAPITULO X
    
    Las cortinas de color beige indefinido no cubrían del todo las ventanas, era evidente que habían pertenecido a otra habitación, a otro dueño. El sol de la mañana comenzó a filtrarse entre los huecos en los que no había cortina y amenazaba con posarse sobre los amantes que desnudos yacían en un sopor húmedo y caliente.
    
    La luz en la habitación era ya muy intensa a estas horas de la mañana y el calor que el sol aportaba unido a la humedad de la estancia, hacía que el hedor suave de moho, se estuviera convirtiendo en una emanación irrespirable para cualquiera, que no para ellos.
    
    Como ninguna otra mañana, ninguno de ambos se despertó antes que el otro. Lo hicieron a la vez, como si estuvieran conectados por hilos eléctricos invisibles.
    
    Con un abrazo se desearon buenos días, se besaron con ternura y abrazados quedaron de nuevo dormidos.
    
    CAPITULO XI
    
    Aquella mañana despertó antes que él, lo miró a su ...