1. Una tarde perfecta para disfrutar


    Fecha: 08/08/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    La escena discurre en uno de los dormitorios de invitados del Palacio del jeque Ali Faisal al Tufaya, un personaje inmensamente rico, que ha tenido la gentileza de invitar a Roy y Angy unos días para que puedan disfrutar de un capricho imposible de conseguir en su país.
    
    - ¡Pégale fuerte, Angy!
    
    - Le doy con todas mis fuerzas, Roy, le respondió.
    
    De nuevo la caña golpeó sin piedad la tensa piel de las nalgas de la muchacha doblada por la cintura ante la mujer… Un gritó salió de su garganta y su cuerpo, estremecido por el dolor, tembló, pero consiguió mantener la posición en la que estaba, es decir, mirando al marido que se encontraba frente a ella, observándola… La muchacha seguía con las manos tocando las puntas de sus pies y sin doblar las rodillas.
    
    - No le pegas lo bastante fuerte, le volvió a decir Roy.
    
    - A ver ahora,… le respondió Angy, que con rabia, y apretando los dientes, golpeó de nuevo las nalgas de la desgraciada muchacha.
    
    Y ahora, si… La chica no pudo evitar perder su postura, cayendo al suelo al doblarse sus rodillas, ni tampoco llevarse las manos a las nalgas para intentar aliviarse la nueva llaga que le había producido el golpe, gritando alocadamente.
    
    - Eso está mucho mejor, Angy.
    
    - Gracias, Roy.
    
    Llorando con desespero, la muchacha volvió a erguirse y doblando su cintura, adoptó la posición inicial… Otra vez sus nalgas se tensaron preparadas para recibir un nuevo varazo.
    
    - Quiero ese culo más arriba!!... ¡Más alto!, le dijo el ...
    ... hombre.
    
    La caña silbó de nuevo… Una nueva llaga marcó sus nalgas y la chica cayó otra vez al suelo retorciéndose y gritando de dolor.
    
    - ¡Arriba!... ¡Arriba!... ¡El culo bien arriba, perra!, le volvió a decir el hombre.
    
    Sacando fuerzas de donde ya no existen, la atormentada chica se levantó otra vez y se inclinó hacia delante, con las nalgas alzadas y muy tensas… Ella sabe que es una esclava y debe obedecer cualquier orden porque desobedecer implica suplicios mayores a este.
    
    La caña, manejada por Angy, vuelve a golpear duramente las nalgas de la infeliz, que vuelve a caer al suelo, revolcándose por él, presa de una enorme agonía, temblando y gritando con desespero.
    
    ¡Cómo estaban disfrutando el matrimonio Mac Gregor!… ¡Nunca se hubieran imaginado gozar de un placer como ese!... Habían sido invitados a pasar unos días en Qatar, en el palacio del jeque Ali Faisal, al que Roy le proporcionaba grandes beneficios en Europa y como agradecimiento los obsequió a ver cumplir sus sueños.
    
    Cuando el matrimonio llegó y se instaló en sus aposentos, pidieron una esclava… Cualquier esclava serviría para lo que querían… Querían jugar con ella… Azotarla… Humillarla… Follarla… Las esclavas están para eso… Es la única razón por las que siguen con vida… Para entretener… Para divertir… Para dar placer… Y le enviaron a esta joven americana, que sin duda habría sido secuestrada y vendida al harem… Tendría sobre unos veinticinco años, rubia, con buenos pechos y gran culo… Estaba muy bien ...
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