1. El manitas, el cornudo consentido y su mujer (2ª parte)


    Fecha: 25/06/2019, Categorías: Bisexuales Autor: Aldebaran, Fuente: CuentoRelatos

    ... rato, le subí el vestido. Como suponía no llevaba sujetador. Acaricié sus pezones y luego besé sus pechos. Ella me bajó el pantalón y el calzoncillo. Yo estaba erecto.
    
    -Es toda tuya, le dije.
    
    Se agachó y empezó a chupármela. Pobre mujer insatisfecha. Mientras subía y bajaba por mi polla pensaba en su marido, en el egoísta de su marido, que no sabía o no quería darle lo que ella necesitaba. Entonces le bajé sus bragas y le hice un cunnilingus. Le comí su coño como nunca se lo habían hecho, apoyada contra la pared del baño. Ella me agarraba la cabeza mientras se moría de placer. Sus fluidos empaparon mi boca mientras se corría.
    
    Después de recuperarse, le pregunté:
    
    -¿Cuánto tardará tu marido en volver?
    
    -Una hora por lo menos.
    
    -Tiempo de sobra. ¿Tenéis condones?
    
    -Sí, creo que no estarán caducados.
    
    Volvió con una caja y aún estaban bien de fecha.
    
    Saqué uno y abrí la ducha. La cogí de la mano y la metí dentro. Yo la seguí. El agua caía sobre nosotros. Me miró con pasión y eso hizo que mi polla se pusiera más dura aun. Me ayudó a ponerme el preservativo.
    
    -Ahora vas a disfrutar como hace meses que no lo haces. Te mereces disfrutar y si tu marido no te da placer, aquí estoy yo.
    
    Después de decir esto, la penetré.
    
    -¡Aaaaah! gimió.
    
    Empecé a bombearla bien fuerte, quería que disfrutara como una loca con mi rabo.
    
    -¡Ah, ah, ah!
    
    Yo seguía y seguía, aguantándome los gemidos.
    
    -¡Ah, ah, aaaaaah!
    
    Ella se agarraba a mi espalda. Luego la cogí de ...
    ... las piernas y la alcé y así seguí follándomela. Seguimos un buen rato más, hasta que ya no pude sostenerla más y acabamos sentados en el suelo. Ella entonces me cabalgó a mí con las pocas fuerzas que nos quedaban. En poco tiempo llegó al orgasmo. Yo estaba a punto, pero quería retrasarlo para que tuviera otro. Me corrí enseguida, pero seguí dándole duro, pese a que estaba perdiendo la erección, y tras unos minutos, ella volvió a correrse. Mi pene estaba ya en reposo. Se salió de mí y me dio un beso y las gracias por haberla hecho disfrutar tanto. Me dijo que su marido estaría a punto de llegar. Se vistió, secamos la ducha y yo me puse a hacer que arreglaba el grifo, porque en ese momento oímos las llaves en la puerta. Era su marido que entraba en casa.
    
    -¿Qué tal el grifo? Le pregunto.
    
    -José Luis está terminando ya. Ha quedado perfecto, pero le falta una cañería.
    
    Entró su marido en el baño.
    
    -Era la cañería, que estaba un poco corroída, expliqué. Pero la he tapado bien. Mañana vendré con una nueva para cambiarla.
    
    -Ah, muchas gracias. ¿Cuándo le debo?
    
    -No se preocupe, págueme mañana, que tengo que volver.
    
    -De acuerdo, está bien.
    
    Recogí las cosas y antes de despedirme les dije:
    
    -¿Tienen mi numero? Pero en realidad solo la miraba a ella.
    
    -Sí, lo tenemos.
    
    -Cualquier cosa, ya saben, me llaman.
    
    Salí de la casa y me monté en el coche. Cuando llegué a casa tenía un whatsapp de un número desconocido:
    
    -Me has hecho el amor como nunca me lo habían ...