1. Piel y deseo


    Fecha: 25/08/2017, Categorías: Zoofilia Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... por favor lo esperara un poco más, él iba a intentar terminar rápido el encargo que le habían dado de último momento. Yo me enfadé pero le dije que lo esperaría un rato más. Me fuí a servir otro vaso de licor, cuado recordé que los perros estaban en la terraza y que a mi novio no le gustaba que anduvieran dentro cuando él no estaba, por lo que decidí abrir la terraza para que entraran e hicieran sus travesuras en el interior, uno de ellos es un alaskan malamuth, que me encanta su pelaje suave, el otro es un akita inú, tiene el pelo más grueso, pero igual se siente rico, los dos perros se llevan bein, a pesar de considerarse machos alfa. Me puse a ver a travez de la ventana de la sala hacia la ciudad, perdiendo mi vista en el horizonte, disfrutando de mi bebida, cuando el alaskan se acercó a olfatearme cerca del borde de la falda. Con algo de molestia intenté rechazarlo, pero el perro insistió y metió su hocico por debajo de la falda para olfatearme mejor, con una mano ocupada con el vaso, y la otra intentándo apartar la cabeza del perro, y algo mareada, me comencé a retirar de la ventana, a lo que el perro realizó un movimiento rápido y brusco llegando a presionar su nariz contra mi monte de venus,a lo que mi cuerpo reaccionó instintivamente, sentí un escalofrío que recorrió desde mi monte, pasó por mi clítoris, llegó a mi vulva y se humedeció mi vagina, yo me sorprendí de momento, ya que nunca había sentido algo así. El perro insistió y ahora usó su lengua, la cual pasó por ...
    ... el interior de mis muslos en la parte de arriba y al frente, por debajo de donde el teddy de piel se ajustaba a mi pubis, el sentir la humedad de su lengua, y lo áspero de la misma, me elevó aun más la temperatura, al intentar apartarme con rapidéz perdí el equilibrio y caí sobre la alfomba de la sala, mi peludo amigo no perdió tiempo y volvió a meter su hocico en mi entre pierna y a lamer de nuevo, yo no sabía cómo reaccionar, todavía tenía en mi mano derecha el vaso con el licor evitando que se derramara y que no ensuciara la alfombra, que ridícula me he de haber visto, con un perro encima encaramado sobre mí y yo cuidando la bebida del vaso. Pues bien, cuando el cuerpo reacciona a un estímulo, no puedes controlarlo, así que en ése momento me dije, ¿y mi cena? ¿y la noche romántica? ¿y la cara de mi novio al ver mi ropa interior nueva?. volví mi mirada hacia mis piernas y ví cómo un potencia amante comenzaba a jugar conmigo. Dejé que siguiera lamiendo toda mi área púbica y mis muslos, y tiré el vaso sin darme cuenta. Me dejé llevar, y decidí sentir, sí, sentir una nueva experiencia, mi cuerpo comenzó a moverse lentamente respondiendo a las lamidas que me daba el perro, e instintivamente desabotoné el teddy para que mi vulva quedara expuesta. Fué increíble la sensación que sentí al recibir los lenguetazos del perro sobre mis labios mayores, y que los abrieran para descubrir mi clítoris y mis labios menores, que ya estaban húmedos por lo excitada que estaba. No me dí cuenta ...