1. Amigo del gimnasio y mucho más


    Fecha: 22/08/2017, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Mago21, Fuente: CuentoRelatos

    ... aún más, pero me cogió y me beso:
    
    —¿Qué regalo es?
    
    —Mi virginidad anal. Tú me la diste a mí la primera vez y quiero que tú me la quites.
    
    Me puse a cuatro patas ofreciéndole mi ano. Alvaro se puso detrás mío y empezó a pasar su lengua. Con cada lametón soltaba un débil gemido. También pasaba la lengua por mis huevos por mi polla. A continuación, suavemente, fue introduciendo un dedo para ir abriéndolo, me dolía un poco. Después introdujo un segundo dedo. Mis gemidos iban en aumento.
    
    Finalmente me puso cada mano en una nalga para abrirme y, con ayuda de su saliva en mi ano y de mi saliva en su polla la fue introduciendo poco a poco. Primero solo la cabeza. Sentía dolor, pero no quería demostrarlo, quería más. Poco a poco la metió y, con un último golpe, la metió entera.
    
    EN ese momento no lo pude aguantar más y solté un fuerte gemido. Inicio las embestidas con un ritmo lento:
    
    —Alvaro me encanta
    
    —A mí también ahh. Tu interior es muy caliente.
    
    —Sigue no te detengas ahh me encanta tu polla.
    
    Su ritmo fue en aumento:
    
    —Sii ahh se siente mejor de lo que pensaba
    
    —Lo sé -dijo mientras su mano se dirigía a mi polla- yo también lo sentí ahh
    
    Me di la vuelta, enredé mis piernas en su cintura y bajo su cuerpo hasta que ambos se juntaron:
    
    — Quiero ...
    ... seguir sintiéndote siempreee ahh
    
    Nuestros orgasmos eran cada vez más seguidos y altos, Mientras me penetraba su mano masturbaba mi polla:
    
    —Alvaro, ahh me voy a correeeer.
    
    —Yo también, tu culo…aprieta mi polla cada vez ahh mas.
    
    —Dioooos si ya vieneee
    
    —Me corroooo.
    
    —Sii lléname Alvaroo
    
    Ambos nos corrimos a la vez. Su polla empezó a soltar toda su corrida llenando mi interior, notaba como su leche caliente recorría mi ano. De mi polla salió también una buena descarga llenándonos a los dos nuestros cuerpos y caras.
    
    Nos quedamos tumbados, recuperando el aliento, mirándonos fijamente:
    
    —Un rencuentro espectacular.
    
    —A merecido la pena esperar.
    
    —Quiero que sepas que yo también te quiero, desde que te vi en el gimnasio y te bese.
    
    —Alvaro – le dije- vamos a estar juntos ¿verdad?
    
    —Siempre.
    
    De pronto las luces se apagaron. Me quedé sin saber que había pasado, cuando unos minutos más tarde empecé a escuchar a Alvaro reírse:
    
    —¿Qué ha pasado? -le pregunte extrañado.
    
    —Que han cerrado el gimnasio dejándonos dentro. Hasta mañana no podemos salir.
    
    —Bueno -le volví a coger de la nuca a tientas- habrá que divertirse hasta que nos abran.
    
    Nos fundimos en otro beso que daba paso a una noche de sexo, orgasmos, sudor, saliva, semen y amor.
    
    FIN 
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