1. Perversa vacación


    Fecha: 18/02/2019, Categorías: Sexo Oral Autor: carl2015, Fuente: CuentoRelatos

    ... pasarme el protector solar, vimos al chico que se acercaba. Estaba con un slip blanco que resaltaba en su piel trigueña.
    
    Con una sonrisa desdentada, le preguntó a mamá si estábamos disfrutando. Mientras mamá le decía que mucho, vi que el bulto comenzó a formarse hasta casi reventar el pequeño slip, pero él no se preocupó en lo más mínimo. Desde la reposera, mamá fijó sus dulces ojos en esa montaña enorme, cercana a su cara, apenas centímetros separaban la nariz de ella de la entrepierna de él. Para evitar que yo presenciara como esa bestia estaba a punto de huir del ajustado bañador, mami lo invitó a sentarse a su lado, quedando ella en el medio de nosotros. Pero acomodándome hacia los pies de la reposera y asomando mi cabeza hacia adelante, yo igual seguía viendo todo.
    
    Mi concentración estaba puesta en ver como el elástico del slip se separaba más de su cuerpo dejando una pequeña abertura para que escapase de un momento a otro el contenido voluminoso de ese pequeño slip, por eso oía a medias lo que hablaban. Escuché que el chico se llamaba Jeison, que tenía 18 años, y que hacía reparaciones en general.
    
    No me gustó para nada que socialicen y menos que estuvieran tan juntos, el chico no dejaba de mirar fijo las tetas o el culo de mamá, según como ella se acomodase.
    
    Por fin nos fuimos a almorzar a la cabaña y el negro se fue. A la tarde volvimos pero el negro no apareció, pero esa noche, antes de comenzar a cenar, sentimos que golpeaban la puerta, era el negro que ...
    ... traía una bandeja de panes caseros con queso típicos del lugar. Mamá lo invitó a cenar y el chico enseguida aceptó.
    
    Ella estaba solo con una remera blanca larga que le tapaba apenas el culo y se le notaba su calzón cachetero abajo de la remera. El negro también lo notó porque mientras estábamos sentados esperando que ella sirviera la comida, nuevamente el bulto comenzó crecer más que antes, una pija enorme se marcaba debajo del pantalón de bambula floreado que el negro tenía puesto.
    
    En la cena hablaron casi ignorándome, la única vez que mamá se fijó en mí fue para decirme que no bebiera tanta coca cola que luego me hacía pis en la cama.
    
    Después que tomaran el café, el canijo se fue prometiendo encontrarnos en la playa al otro día. Ya comencé a presentir que algo horrible para mí se estaba formando, tenía una sensación rara en el estómago.
    
    Al otro día, estaba nublado, como si una tormenta tropical pronto nos cubriría, pero fuimos igual a la playa, a pesar de mis quejas y ganas de quedarme en la cabaña.
    
    Mamá esta vez, fue con un traje de baño enterizo, su ajustado bañador era negro y de tela brillante que realzaba sus senos con unos delgados tirantes que dejaban ver su hermosa espalda. A diferencia de su tanga, el traje era un poco más recatado, tenía las piernas cavadas y por detrás la tela le cubría la mitad de sus cachetes en forma de (V).
    
    No llegamos a acomodar las cosas hasta que apareció el chico, me saludó con su sonrisa desdentada al pasar y le dio un ...
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