1. Yo, Carmen la puta (1)


    Fecha: 30/01/2023, Categorías: Sexo Oral Autor: Carmen Relatos, Fuente: CuentoRelatos

    ... olvídate de la cámara.
    
    Dejó la cámara sobre el sofá. Desabrochó su cinturón y bajó sus pantalones y calzoncillos hasta los pies, quedando su pene completamente al aire. Yo entonces lo miré. Era de color bastante oscuro, y estaba completamente sin depilar. Con su pene al aire y pantalones bajados, se sentó en el sofá.
    
    -Venga, ven aquí y chúpamela.
    
    Me quité la chaqueta roja y lentamente me puse de rodillas delante de donde él estaba sentado. Oí el pequeño zumbido de encendido de la cámara.
    
    -Toma chupa.
    
    Sentí asco. Sentí vergüenza. Sentí dolor. Sentí rabia. Sentí lástima de mí.
    
    Lentamente comencé a acercar mi cabeza hasta su polla, y recogí mi pelo para que no me molestara. Con una mano agarré su glande, y sin pensármelo dos veces y aún flácido, me lo llevé a la boca. Comencé a hacerle una mamada. Le chupaba la polla a un ritmo ni muy rápido ni muy lento. Lentamente, comencé a sentir como tu polla se endurecía dentro de mi boca, hasta que rápidamente estaba completamente erecta y tuve que alzar un poco la cabeza para poder seguir chupándosela. Con una mano sujetaba la cámara enfocando hacia mi cara, mientras que con otra agarró sujetaba mi cabeza.
    
    -Ummmm que bien la chupas.
    
    Sus palabras resonaban en mi cabeza, haciendo aún más daño en mi tristeza. Tenía ganas de llorar pero ...
    ... no podía. Estaba trabajando. Aquel era mi trabajo, y yo una trabajadora.
    
    Seguí chupando su polla, oyendo sus suspiros de placer de fondo y comentarios para la cámara. El fuerte sabor de su polla inundaba mi boca, y percibía el olor de su vello púbico. No pasaron más de cinco minutos, cuando ya no pudo aguantar más.
    
    -Ahhhhh…ven abre la boca abre la boca!
    
    Me alzó la cabeza. Yo tal y como me dijo, abrí la boca, y él, apuntando hacia mi boca, comenzó a correrse dentro, cayendo toda su leche dentro.
    
    -Ya está ya está.
    
    Dijo respirando profundamente. Quizás fue instinto. Yo, sin decir nada, cerré la boca, y me lo tragué.
    
    Una hora después de aquello, llegué a mi casa. Mi madre y mi hija se encontraban allí, donde siempre. Mi madre, sentada leyendo las revistas publicitarias que echaban en el buzón. Mi hija, postrada en su silla mirando a la nada. Yo, aún con sabor a semen en la garganta, y con 20 euros en el bolsillo para comprar al día siguiente.
    
    Fue mi primera experiencia como puta. La primera vez que cobré por hacerle algo a un hombre. La primera, por desgracia, de muchas. Demasiadas. Fue el día, en el que el sexo se convertiría en mi mundo. El sexo, y una hija enferma empotrada en una cama. Una hija empotrada en una capa, y el sexo. Una hija empotrada en una cama, y una madre puta. 
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