1. Lo estaba necesitando


    Fecha: 06/01/2023, Categorías: Sexo Interracial Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos

    Pasaban los días y la rutina propia del trabajo y los compromisos en el hogar nos habían alejado un poco de la actividad social y, porque no decirlo, de la actividad sexual en pareja. Atrás habían quedado las aventuras en búsqueda de candidato para satisfacer los apetitos voraces de mi esposa y poco se había hablado al respecto, así que parecía que el tema había quedado atrás.
    
    Anteriormente las situaciones propias de la convivencia nos habían llevado a experimentar el sexo fuera del matrimonio y, en las actuales circunstancias, la oportunidad de repetir tales experiencias se habían desvanecido un tanto, de manera que el foco de atención estaba en otros aspectos al parecer más urgentes y necesarios.
    
    Pero, una noche, un tanto desprogramados, se nos ocurrió ver una película. Nada especial; Eyes wide shut, con Nicole Kidman y Tom Cruise. El tema sexual era evidente y en el transcurso de la cinta, Laura, mi esposa, empezó a moverse, por no decir contorsionarse, por no decirlo de otra manera, de forma sospechosamente sugerente. Al parecer estaba viviendo a tope lo que sucedía en la cinta y se estaba excitando, no solo por lo que veía en la cinta sino quizá, también, por las ideas que alocadamente pasaban por su cabeza.
    
    Eran casi las once de la noche cuando aquello terminó, pero ella, sin decir nada, seguía inquieta. Le pregunté si le había gustado la película y dijo que sí. Complementó diciendo que era una película muy sugerente, así que supuse que estaba imaginándose ...
    ... ser parte de lo que se había visto y que estaba mentalmente recreando algunas de las escenas que habíamos presenciado. Así que pregunté si aquello la había excitado, respondiéndome afirmativamente.
    
    ¿Qué es lo que más te gustó? No sé, la película es erótica y sugerente a la vez. Y ¿qué sugiere? Pues, sexo, contestó. Intenté, entonces, acercarme a ella para empezar algo, pero, aunque pareció corresponder, bien pronto me di cuenta que su mente estaba en otra parte, tal vez, recordando sus revolcadas con su amante fijo, que hacía días no veíamos. Así que, directo y sin tapujos, pregunté; Te estas acordando de Wilson ¿verdad? Por qué preguntas, me contestó. Es curiosidad, le respondí. Pues, la verdad, sí.
    
    Y, como siempre, quisieras pegarte una revolcadita con él ¿no? No he dicho eso, contestó. Pero estás contemplando la posibilidad, ¿verdad? Pues ya está muy tarde, tal vez en otra ocasión. Y ¿por qué esperar? ¿Acaso no estás que te mueres de las ganas? No tanto, respondió. Y ¿entonces? ¡Llámalo! ¿Qué pierdes? Y si está dispuesto, pues vamos. Es cosa tuya si quieres o no.
    
    No hubo que hacer mucho para convencerla. De inmediato, como es su costumbre, tomó el teléfono y se fue a otra habitación para concretar su llamada. Al rato volvió para preguntarme, ¿dónde nos podríamos encontrar? Pues donde siempre, respondí. ¿A qué hora? Pues lo que nos demoremos mientras te arreglas y lo que tarde le trayecto en llegar allá. Volvió a salir y al poco rato regresó. No hizo mención a la ...
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