1. Zorreando con mis compañeros de trabajo


    Fecha: 03/01/2023, Categorías: Sexo oral Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... me ponía ordeñar a otro hombre.
    
    Estaba muy húmeda, notaba los muslos empapados, y sólo podía pensar en arrodillarme ante Arturo. Él sabía cuales eran mis límites y por el momento los aceptaba. Antes de que me diera cuenta estaba empotrada contra la pared, con las piernas separadas e inmovilizada por el cuerpo de Arturo, que se había apoyado contra mí y frotaba su pelvis contra mi culo mientras me decía las ganas que tenia de correrse en mi boca. Me moría de gusto ¡Cuántas veces había deseado que me pusiera así! No pude cerrar las piernas cuando él metió la mano por debajo de mis bragas, a esas alturas completamente mojadas por el deseo y la espera, y tampoco pude evitar dar un respingo mientras que con una mano frotaba mi clítoris y con la otra me pellizcaba un pezón. Le debió gustar mi reacción, porque me susurró al oído que me girara ya que quería ver la cara de putita que ponía cuando me hacían un dedo. Dejé que jugase con mis pezones lamiéndolos, pellizcándolos, chupándolos… mientras me agarraba del culo y soltaba algún que otro gemido. Al mismo tiempo yo le tocaba la polla por encima del vaquero y le suplicaba que me hiciese un dedo porque estaba a punto de explotar. No me hizo esperar. Me sentó sobre el lavabo y me separó las piernas. Yo me retorcía de placer. Notar su lengua y sus manos recorriendo mis pechos era más de lo que podía soportar. Le necesitaba dentro de mí, necesitaba sentirle entrando y saliendo de mi coño, haciendo con él lo que quisiera, necesitaba ...
    ... perder el control y dar rienda suelta al placer hasta correrme. Mis caderas tenían vida propia y buscaban sus juguetones dedos que volvían a entretenerse con mi clítoris. Qué suerte tiene tu marido de tener una puta en casa, jadeaba, menuda zorra estás tú hecha. Quién iba a sospechar lo perra que eres con esa carita que tienes. Entonces noté dos dedos dentro de mí, moviéndose lentamente. Con la mirada le supliqué que no parase, estaba disfrutando como una loca y necesitaba tener un orgasmo que no tardó en llegar.
    
    Cuando abrí los ojos de nuevo tratando de recuperar el ritmo de la respiración todavía tenía sus dedos dentro de mí. Los sacó despacio y me hizo chuparlos, limpiándoselos de mis jugos. Sonreía satisfecho. Me recompuse lo mejor que pude y ya más aliviada decidí que era mi turno para jugar con él. Le cogí la polla, que se le marcaba en el pantalón, y se la froté hasta que comenzó a jadear, entonces me miró de una forma que dejaba muy claro que necesitaba vaciarse. No puso ninguna resistencia cuando le bajé la ropa lo justo para liberar su duro miembro y acariciar sus huevos. Echó la cabeza para atrás y soltó un gemido que hizo que me arrodillara ante él y lamiera su roja y reluciente puntita. Tenía la intención de hacerle una de mis mejores mamadas. Me sentía poderosa, haciendo que su cuerpo se tensase cada vez que le lamía los huevos. Me volvía loca oírle llamarme puta mientras tenía la boca llena con su nabo. Chupaba con fuerza mientras le hacía una paja, variando ...