1. Un encuentro con mi amiga prostituta


    Fecha: 11/11/2021, Categorías: Bisexuales Autor: doctor_morbo, Fuente: CuentoRelatos

    Estaba sumergida en la penumbra de un zaguán, lejos del chapoteo de las gotas que chorreaban de los árboles. Hacía dos años, quizás tres, que no la veía. Bajo su mirada recelosa, me adentré en el pasillo iluminado por el amarillo pálido de una bombita. Fiel a su oficio, ensayó una mueca de picardía y se recostó contra la pared rezumante de humedad. Me acomodé dando pasitos laterales hasta quedar frente a ella.
    
    –¡Qué me vas a reconocer así hecho una sopa!
    
    Volvió a mirarme y sus ojos café chispearon como los de una gata, su comisura se distendió en una de esas prometedoras sonrisas suyas. El calor de su aliento hizo que mi bragueta estallara. Todavía usaba el mismo perfume de jazmines.
    
    –¡Una eternidad sin verte! –le solté.
    
    Con el telón de fondo de una lluvia copiosa y los chapoteos apresurados de algún desprevenido, nos pusimos al día.
    
    –Vivo a dos cuadras. En un hotel. No es nada de otro mundo, pero…
    
    Pegados a la pared, corrimos hasta una pensión mugrienta al fondo de una cortada con basura apilada en la calle y lámparas del alumbrado barridas a piedrazos. Saltamos a un borracho y trepamos los peldaños de madera que crujían como huesos astillados. Los destellos lejanos de una marquesina iluminaban el segundo piso. Una puerta destartalada nos franqueó el paso a una habitación oscura. Sin prender la luz, manipuló la cocina y una llama azulada destelló develando un mobiliario escaso y desvencijado.
    
    –Quiero mostrarte el lugar mientras se calienta el ...
    ... agua.
    
    Me arrastró por el brazo como si fuéramos a recorrer la campiña escocesa. La única habitación estaba completamente a oscuras, como el resto de la pensión. Temí que en el tiempo que llevábamos sin vernos pudiera haberse convertido en una especie de vampiro o topo. Nos deslizamos entre pilas de ropa y cajones a medio cerrar. En la penumbra iluminada por el chispazo azulado de un relámpago, apoyé una mano entre sus omóplatos. A través de la remera, percibí un estremecimiento. Se dio vuelta y pegó sus labios a los míos. Abarqué sus nalgas, clavé mis dedos en ellas a través de su jean rosa chicle, como me gustaba hacerle cuando yo era su cliente y ella la más puta de todas… antes de que nos fuéramos deslizando por la confusa pendiente del sexo por mero placer. Le desabroché el pantalón mientras me arrancaba el suéter. Acostado en la cama, veía su sombra despojarse de la ropa mojada contra el papel descascarado. Se trepó a horcajadas. Con las manos afirmadas en mi pecho, su vulva rozaba mi glande en círculos calientes, sus pupilas ardían como las de una pantera. Se llevó una mano atrás y mi verga resbaló completa dentro de su cavidad húmeda. Echó el pelo rubio hacia atrás y comenzó a cabalgar como una amazona yendo a la batalla. El sonido hueco de sus nalgas me arrancaba oleadas de placer intenso. Apreté sus tetas entre mis manos, las lamí como a un fruto prohibido, pellizcaba sus pezones hinchados como frutillas. Mis dedos se clavaron en sus muslos sintiendo ascender desde cada ...
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