1. Un día de mis vacaciones (I)


    Fecha: 18/07/2017, Categorías: Lesbianas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... regalara y ella, aún sabiendo que era de su padre, me dijo que sí, lo abrí y empecé a comérmelo, casi sin masticarlo, cuando quedaba sólo una pastilla recordé que Cata estaba conmigo y me pareció bastante incómodo que ella le hubiera robado el chocolate a su padre para dármelo y yo no le hubiera dado nada, así que me acerqué por detrás y mientras ella estaba de espalda, con una risilla pícara le metí la pastilla en la boca fuertemente sintiendo su lengua con mis dedos y lastimándome con sus dientes, ella se asustó y se volteó sorprendida y riendo:
    
    - - - ¿Qué estás haciendo? ¡Muy bien que te lastimaste, me hiciste morderme la lengua! ¡Además me untaste toda!
    
    - - La miré y vi el chocolate regado sobre la comisura de sus labios, me reí, luego me acerqué para limpiarle con los dedos el chocolate que yo misma le había regado y nos quedamos mirando profundamente a los ojos, fue una situación bastante extraña, yo estaba acostumbrada a mirar esos ojos cuando hablábamos hasta de las cosas más simples, pero esta vez el silencio, el ambiente y ese hueco que sentíamos en la atmósfera hizo todo más extraño, a tal punto que sin saber cómo y por qué nos acercamos y nos dimos un suave beso en los labios, sentí la suavidad de estos, la adrenalina alborotada al máximo, esas cosquillas en el estómago y un impulso infrenable que no sabíamos de donde venía, era la primera vez que le daba un beso a otra mujer en los labios, me separé un poco y la volví a mirar, sentía que era mi amiga, ...
    ... con la que en menos de un mes había vivido mil momentos inolvidables, que la quería, pero que esta sensación me estaba embriagando a tal punto que ni podía comprender lo que hacía y por qué.
    
    Nos acercamos de nuevo, esta vez tomé su cara en mis manos antes de darle un beso mucho más profundo, donde nuestras lenguas se encontraron y se saborearon gustosamente, sentí sus brazos rodeándome, sus manos acariciando mi espalda, subiendo al cuello, las mejillas, la cintura, explorando delicada y tímidamente mi cuerpo, mientras yo le acariciaba el cabello y abría de vez en cuando mis ojos por pequeños instantes para ver su expresión, yo pensaba que Cata se molestaría conmigo por todo esto, para mí era una locura, pero me era imposible evitarlo, me encantaba la forma en que nuestras lenguas se exploraban y en que nuestros cuerpos temblaban frente a esta nueva experiencia, yo nunca había deseado a una mujer, no las miraba con morbo, pero ahora, con mi amiga así, besándome apasionadamente, abrazándome, tocándome la espalda y moviendo suavemente su cabeza para sentirme mejor, sentí que las cosas habían cambiado, pero no sabía hasta qué punto.
    
    - - En medio de los dulces, embriagantes, tiernos y contagiosos besos que nos regalábamos, Cata llevó sus manos desde mi espalda hasta los escasos botones de mi blusa, mientras me empezaba a desabrochar uno a uno y a meter con mucha timidez su mano hasta sentir mi piel, en medio de esta situación, sintiendo como la líbido se elevaba, cómo ...
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