1. Me cogieron por primera vez


    Fecha: 18/02/2018, Categorías: Lesbianas Autor: AlbertoFlorida, Fuente: CuentoRelatos

    ... terminó, dándome a entender lo que esperaba. Por segunda vez en mi vida me vi agarrando una pija que no era la mía. Esta vez la verga de Manuel no estaba todavía completamente erecta por lo que al levantarla podía sentir su peso. Era enorme. La sentí ir creciendo en mi mano, adquiriendo dureza, emanando poder.
    
    Manuel disfrutaba mis caricias y me dirigía para disfrutar todavía más: –Apretá más fuerte, dale… Ahiii… Más rápido ahora… Asíii… Leeento, subí y bajá bien, de punta a punta…– Unos 15 minutos después agarrándome la mano con la suya aceleró la paja para terminar, quise sacar la mano, pero está vez Manuel no me soltó. Sentí 3 o 4 chorros de leche salir volando y luego como con 2 o 3 estertores más el semen chorreaba desde la cabeza, cayendo por el tronco y mojando toda mi mano.
    
    Igual que el día anterior Manuel se limpió y se fue. Yo, al contrario, todavía con su leche en mi mano, me masturbé hasta acabar.
    
    Los diez días siguientes fueron iguales. Manuel no me decía nada, sólo se sentaba al lado mío y yo lo masturbaba hasta acabar, cuando él se iba yo hacía lo mío. Manuel jamás digo nada que me hiciera sentir incómodo, de hecho hasta salimos juntos ese fin de semana y me presentó una amiga de su chica con la que pude darme algunos besos. Del mismo modo, yo sentía todo como una nueva forma de pajearme nada más. No me sentía gay ni me atraían los hombres, igualmente estar con una mujer me hizo sentir más tranquilo.
    
    El fin de semana siguiente estas chicas ...
    ... vendrían a casa, así que compramos unas bebidas para pasar la noche. Para las 11 ya nos habíamos tomado la mitad y todavía seguíamos esperando. Entonces el celular de Manuel sonó y confirmando lo que sospechábamos, no iban a venir. Manuel sirvió dos vasos de whisky, bastante cargados, y brindamos –Ellas se lo pierden! Nosotros no necesitamos a nadie!–. Y acto seguido, conectó la pc, juntó los sillones y me llamó a su lado. 5 minutos y a pesar del masaje que le estaba dando, la pija de Manuel seguía sin ponerse dura del todo, seguramente a causa del alcohol. A media asta y todo, seguía siendo mucho más grande que la mía. Entonces Manuel me dijo: –Hoy necesito más, dale con las dos manos–. Era su tono, ese tono. Dudé un segundo pero agarré ese miembro ahora con mis dos manos y seguí pajeándolo.
    
    Al agarrarlo así ya no podía ponerme de costado, siempre trataba de mirar para otro lado, pero ahora estaba de frente a ese monstruo que iba ganando dureza con el nuevo tratamiento. Lo vi como nunca lo había visto, el hecho de que mis dos manos lo agarraran y así y todo sobrara verga me mostraba lo enorme que era. Me sentí más pequeño que nunca. Sentí su calor y su dureza consciente como nunca que jamás lo sentiría de mi pija.
    
    –No, así no vamos a llegar a nada hoy– dijo Manuel y apartándome se fue hacia su pieza. Entendí que no habíamos terminado porque en lugar de subirse los pantalones se los quitó del todo. Entonces volvió con algo en la mano. –Tomá, ponete esto–. Yo lo miré sin ...
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