1. Decidí ser mujer, y puta.


    Fecha: 26/01/2018, Categorías: Transexuales Autor: Gatitamewgay, Fuente: SexoSinTabues

    La primera pregunta es ¿Cómo empezar a contar esta breve historia? Puedo decir que desde joven tuve deseos algo diferentes. No me consideraba a mí mismo como un homosexual, pero sí que me sentía profundamente identificado y maravillado con el sexo femenino. Me explicaré: Su cuerpo, su forma de vestir y de hablar, su dulce ternura, su posición a veces sumisa, a veces seductora, y sobre todo la hermosa capacidad de embarazarse y ser madre, todas esas cualidades de una dama me fascinaban en extremo. Y sí, un hombre normal piensa eso, pero mi forma de percibirlo era algo diferente… simplemente pensaba que hubiera sido lindo ser mujer, es todo. Convertido en un adolescente sentí la necesidad de experimentar respecto a mis deseos, y en esa etapa de mi vida fue que por primera vez busqué rodearme de otros que compartieran intereses compatibles. Así aproximadamente a los 15 años de edad yo ya era parte de un círculo de jóvenes de mi edad que buscaban dar rienda suelta a sus hormonas, un grupo pequeño de unos 12 individuos. Hacíamos reuniones en las que nos contábamos todas nuestras fantasías, e inevitablemente nos estudiábamos como buscando de entre los presentes al indicado para cumplirlas. Algunos de los miembros eran como yo, deseosos de conocer los placeres de ser una mujer o al menos con curiosidad al respecto, y otros tantos solo eran adolescentes lujuriosos que simplemente querían penetrar y eyacular en un hoyito caliente (con el perdón de la expresión), aunque fuera el de un ...
    ... muchacho como yo. Se podría decir que nos complementábamos perfectamente, o al menos ese era el proyecto del grupo a mediano plazo (Sé que no es la historia más elegante). En fin, entre charlas y fantasías no pasó mucho tiempo antes de que yo mismo ya tuviera un par de candidatos para entregarles mi cuerpo, jóvenes un poco mayores que yo y más masculinos, que se las arreglaron para seducirme en privado con charlas morbosas y promesas de placer. Pero pronto todos en el grupo nos dimos cuenta de que, pese a que nuestro colegio era realmente grande, carecíamos de un lugar fiable donde convertir nuestras fantasías en realidades. Estábamos muy metidos en el asunto y queríamos hacer más que contarnos nuestras fantasías, así que buscamos soluciones por todas partes, precipitados como buenos jóvenes, hasta que uno de los nuestros encontró una alternativa interesante. Al sur de nuestro colegio había unos sanitarios en un edificio aparte que casi nadie ocupaba, por haber muchos otros en sitios más cercanos, y el conserje encargado tenia la costumbre de cerrarlo una o dos horas al día para limpiar. En nuestra mente infantil eso sonaba como una gran solución, y hablando con el conserje nuestro amigo consiguió pactar, supuestamente, que ese sanitario se convertiría en nuestro cuartel privado por unas horas al día para hacer lo que quisiéramos. No obstante el conserje puso una condición nada moderada para cumplírnoslo: que él podría tomar a cualquiera de las “mujercitas” del grupo siempre ...
«1234...7»