1. El fetiche que salvo mi matrimonio


    Fecha: 23/07/2021, Categorías: Fetichismo Tus Relatos Autor: Oledor, Fuente: RelatosEroticos-Club

    Hola a todos! Antes de iniciar mi relato, quiero dejar en claro que el mismo es verídico.
    Soy un hombre de 42 años, argentino y casado desde hace 17 años. En estos años la vida sexual con mi esposa fue decayendo, hasta llegar a la insoportable rutina de tener sexo una vez al mes y por compromiso. Quizás por ello me volví “adicto” al porno de todo tipo, pero mi favorito es el fetiche de pedos. He explorado mucho sobre esto y he comprado material a mujeres que se filman pedorreandose. Chicas hermosas con increíbles pedos ruidosos, mucho morbo me despierta pagar para que se filmen tirándoselos para mi. Pero no me sentía satisfecho, quería que mi mujer lo haga consiente para mi. Debo admitir que disfrute y me la jalé oliendo sus pedos mientras ella dormía, oliendo sus interiores usadas y hasta sus protectores diarios con alguna sorpresa fecal en ellos.
    Insatisfecho y con muchos deseos de cumplir mi fantasía con ella, un día de primavera del 2018 me decidí a confesárselo luego de tener una conversación sobre nuestra vida sexual. Lógicamente su cara fue de sorpresa y asco al enterarse de que aprovechaba su descanso para oler su culo y los pedos que salían de él. “Pagaste a una puta para que te pedorree la cara mientras te pajeabas?”, fue su pregunta. “NUNCA” respondí, “si tengo que pagar quiero que seas vos la primera y única”, lo dije seguro de lo que sentía, porque más allá de pagar para que se filmen pedorreandose, jamás se me cruzo pagar para que me lo hagan, no soportaría el ...
    ... asco, no es mi intención eso. 
    Con mi repuesta cambió su gesto adusto y de asco. “Cuánto estás dispuesto a pagar por mis pedos?”, me interrogó, “lo que me pidas, es mi deseo más grande verte pedorreandote consiente para mí!”, respondí con un alto nivel de exitacion que se notaba en mi pantalón y respiración. “Bueno, veamos si es cierto. Solo porque sos mi marido, te doy una muestra gratis. Ya me cobraré más adelante” dijo mientras se bajaba el pijama, “ponte de rodillas” ordenó, se puso de espaldas a mí y mi nariz quedó a merced de su culo y hedores. Con sus manos separó sus nalgas y un silencioso pero largo pedo impactó de lleno mi cara y se metió en mis fosas nasales. Su olor era fuerte, y a vez dejaba un gusto dulce en mis papilas. Rió fuerte y junto con eso un nuevo pedo invadió mi nariz, un chorro  amarillento acompañó el nuevo pedo. No se porqué pero estiré mi lengua para saborealo, ella se quejó de que era un guarro pero no me importó ya que estaba saboreando su pis. Me recompuse y me dijo “no tengo más pedos por ahora para darte”, le agradecí por eso y me levanté. Mi pija era una roca y solo atiné a empezar a jalármela cuando ella me dijo que no lo haga, “acompáñame al baño que quiero mear y cagar para vos, o eso te da asco?”, me desafió, me sentía volando de la calentura y no podía creer lo que estaba escuchando. 
    Sin darme tiempo, me agarró la pija y me llevó al baño, me preguntó si quería ver cómo salía la mierda o prefería que se siente. “Quiero ver” solo atine ...
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