1. Como inicié como suggar baby 1.


    Fecha: 21/11/2020, Categorías: Jóvenes Tus Relatos Autor: Anapao, Fuente: RelatosEroticos-Club

    ... arquitecta, egresada, trabajaba en un despacho e iba empezando pero ya vivía sola y era independiente. El me dijo que entonces deberíamos vernos alguna vez más, acudir a alguna reunión juntos que más que otra cosa, era lo que nosotros llamábamos networking, dijo: no está de más que te dejes ver y te vean con la gente indicada. 
    
    Su domino de todas las cosas me parecía seductor, no es que fuera particularmente guapo o feo, pero si muy agradable, producto de un gusto exquisito (como yo que obvio le fascine) y mucho dinero para solventar cosas lindas, como yo. Ya un poquito en zorra, la verdad, me abrí el cierre de la sudadera, no es que tenga las super bubis, al contrario, son más bien chiquitas, pero ultra redonditas (legal: con la ayuda del doc) así que las que se asomaban por la tela delgada de la pijama se verían deliciosas, mis pezones super rosas seguro se veían, mis formas más que sugerirse, se desbordaban, me senté con ese cruzado de pierna que te hace ver las piernas más gordas y de paso al recargar mi pantorrilla en la rodilla se ve -aún- más perfilada y rellena. Prácticamente estaba desnuda de la cadera para abajo, toda la gente que pasaba por el aparador de la cafetería me notaba adentro en las mesas y se quedaba viendo, me  sentía excitada de ser una puta con disfraz de oveja, jugaba con el popote en mis labios rosas, mientras me hacía la tonta para con ese ...
    ... pretexto juntar los brazos y agarrarme a tomar para mostrar mi escote, me sentía toda una seductora. El, no hacía más que verme a los ojos. 
    
    Platicamos y reímos de todas las cosas y quedamos en vernos nuevamente, eso si,  me dijo, procura ir con algo más profesional de vestido. Me reí, aunque ciertamente me sentí infantil con mi pijama a short rosa y blusa blanca.  Me acompaño a mi coche y de casualidad, el suyo estaba a unos pasos, obvio, si, Mercedes Benz, negro, algo... predecible también. Me sentía excitada, dispuesta a ser su puta, a comerme su verga ahí en el estacionamiento, a sacarsela del pantalón, arrodillarme en el piso sucio y rasposo, atragantarmela, mientras masajeo sus huevos y el urga en mi blusa pellizcando mis pezones, tomandome del pelo pero hacerme que trague más y todo el que pasará degustará de mis carnes expuestas, mientras el con el zapato va bajando mi short aún más para que mis nalgas salgan, estaba dispuesta a dejar ahí las bolsas regadas, mientras me sentaba en su verga y el colgaba de mis tetas para cabalgarme con la puerta abierta de su auto y mientras me las aprieta me asfixia con la otra mano y exhibe todo mi cuerpo, sin más voluntad que excitarlo, gimiendo como una perra desesperada, deseaba hacerle sentir que tenía una esclava que podría tener cuándo y cómo el quisiera. 
    
    No atine a tanto. Sólo logre alcanzarlo en mi auto para pedirle su teléfono. 
«123»