1. Las mujeres de mi flia politica (7)


    Fecha: 21/11/2020, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Incubus Demond, Fuente: RelatosEroticos-Club

    Mi suegra y mi cuñada besaron con ternura a mi sobrina mayor.
    --¿Estás bien, nena?  —pregunto mi suegra
    --Si abu, parece que, me paso un camión por encima! ¡Me arde la puchita y el colito!!! ¡Todavía siento que tío está adentro mío!
    --¡Que rico, nena!... te gusto, parece no?
    --Mucho, nunca pensé que tanto placer fuera posible.
    --Veni con nosotras—dijo mi cuñada—vamos a ducharte y te vas a tomar “la pastilla del día después”, por las dudas. Veni amor.
    Se fueron y quede solo con mi sobrinita más chica. Se me acerco, me abrazo y me beso.
    --Ay tío…ahora me toca a mí!!! ¡Estoy re-contenta!!
    --Amorcito… déjame dormir un rato. Estoy levantado desde la madrugada y con la faena que tuvimos, no doy más. Y la verdad que quiero estar 10 puntos para mi sobrinita preferida.
    --Ay tío, siempre tan encantador. Por supuesto que te voy a dejar descansar—y agarrando mi pene flácido—pero te aviso que lo próximo que salga de esta vergota, será dentro mío.
    Sonreí, la abrace y la bese. No habrá pasado ni dos segundos y me dormí. Ni siquiera sentí un instante ese placer lujurioso que se siente cuando estas satisfecho y agotado sexualmente, pero a la vez sabes que te falta el postre.
    Desperté ya muy de noche. Todo estaba oscuro y en silencio. En ese instante tome conciencia que un cuerpo pequeño me abrazaba desde atrás. Me di vueltas despacio. Obvio era mi sobrinita, mi pequeño demonio. La principal mentora de todos mis placeres sexuales. Por ella llegue a tener mi pequeño harén con mujeres ...
    ... de tres generaciones de una misma familia. Y a su vez era la única que no había cogido.
    Le había prometido que lo haría después de su hermana y seguramente se quedó a dormir para asegurarse que cumpla. En mi mente se debatía la idea de hacerlo y ya. Pero me preocupaba que, como ya dije no tengo una verga descomunal, pero 18x7, era demasiado para ella. O al menos era lo que yo creía.
    --¿Tío, te desperté?
    --No amor. Las ganas de hacer pis y el hambre.  ¿Y vos que haces acá? ¿Cómo es que pudiste quedarte?
    --Anda al baño, mientras te buscos unos sanwuchitos, que la abuela te dejo preparado. Queres cerveza o jugo?
    --Con jugo está bien amor. Me demoro cinco segundos. Me doy una ducha rápida.
    Volví y encontré una bandeja con la cena y jugo.
    --¿Que hicieron los demás, después que me dormí? ¿Cómo está tu hermana? ¿Cómo te quedaste a dormir acá?
    --Ey…para un poco… a ver: mi hermana está muy bien. Muy emocionada y re-encantada con lo que le hiciste sentir. Mama y la abu, la tendieron. Y como le salía un poquito de tu leche todavía de la puchita, la abu no se aguantó y empezó a chupársela y mama también. Se dieron un buen rato entre las tres, con el consolador y todo. Y como yo no quería dejarte solo, mama le dijo a mi papa que me quedaba a dormir con la abuela. Y acá estoy.
    --Vos también participaste de su fiestita?
    --No…me estoy reservando para vos. ¿Tío, vas a cumplir tu promesa no?
    --En eso pensaba princesa. La verdad que no quiero hacerte daño…
    --Para, para, para…vos me ...
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