1. Cuidando a un amigo


    Fecha: 30/10/2020, Categorías: Bisexuales Tus Relatos Autor: Contador4u, Fuente: RelatosEroticos-Club

    Ayer sin querer le miré la verga a mi amigo mientras le hacía compañía. Estaba recuperándose de una amenaza de infarto y me ofrecí a acompañarlo durante una tarde y una noche de hospital para que su esposa pudiera descansar. Debido a los médicamentos pasaba más tiempo dormido que platicando. Cuando se pasó al sofá de reposo se le subió un poco la bata al acomodarse, dejando expuesta la punta gruesa de su verga sin circuncidar. Acomodé mi silla para quedar de frente a él, y ahora podía ver a plenitud, colgando entre sus piernas abiertas, su verga larga y gruesa a pesar de su flacidez. No sé qué me hizo quedarme así, mirándole su pedazote de verga mientras hablábamos. Sin intención de hacerlo, imaginé cuanto más grande se le pondría parada y me sorprendió sentir mi propia erección. Me excitó lo que veía e imaginaba, y confuso me fuí al baño para refrescarme y quitarme esa idea loca que se me había metido en la cabeza por si sola.
    
    Cuando regresé a la habitación ya se había pasado a la cama y dormía placidamente. Le llamé un par de veces por su nombre y al comprobar que estaba profundamente dormido me volvió la curiosidad de ver de qué tamaño se le pondría parada. 
    
    Me acerqué sin hacer ruido a la cama y levanté cuidadosamente su bata, muy despacio y con el pulso acelerándose ante la expectativa, fui descubriéndole poco a poco la verga muy blanca y gruesa, reposando flácida de lado dirigiendo la punta hacia el lado contrario al mio. Al comprobar la profundidad de su ...
    ... sueño me arriesgué a agarrarla con mi mano y dirigirla hacia mi. La vi muy larga y al sentir su peso me entró un deseo inaudito de metérmela en la boca. No lo hice, pero seguí recorriéndola  con una mano, mientras con la otra empecé a acariciarle los huevos peludos. 
    
    Pronto sentí como palpitaba su verga en mi mano mientras se le ponía dura. Era una sensación tan placentera que no evité el subir y bajar automático de mi mano, masturbándolo y acaraciandole los huevos al mismo tiempo. Cuando se me concedió el deseo de ponérsela completamente parada y dura, me excitó aún mas el ver cuánto le había crecido y tener esa enorme verga quemándome las manos. Sin mayores cuidados, usando ambas manos, le jalé el prepucio para descubrirle la enorme cabeza de la verga y una gruesa gota de jugo preseminal asomó para mi placer. No pude resistirlo y la tomé con la punta de mi lengua. La sentí cremosa y dulzona, me gustó. Seguí haciéndole la puñeta, repitiendo el proceso de lamerle la cabeza y comerme cada gota de jugo que le iba saliendo, hasta que las gotas se volvieron un flujo constante que me obligó a meterme la cabeza entera de su verga en la boca y tragarme los chorrito de jugo espesos que me dejaba en la lengua, y resbalaban por mi garganta. Lo escuché gemir de gusto en su sueño y eso me motivó a explorar un poco más con su verga dentro de mi boca, pero no pude avanzar mucho. Solo pude metérme la mitad en la garganta, con la boca muy abierta, por lo largo y grueso de su verga antes de ...
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