1. Depravado sexo en el chalet abandonado


    Fecha: 21/07/2021, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos

    Me llamó mi tía para que pasara 15 días con ella en el apartamento que ella heredó de su madre, mi abuela, en una muy conocida población de la costa alicantina. Yo la dije que sí, pues había estado echando horas extras en el trabajo y había renunciado también a las vacaciones de Semana Santa para tener días libres y tomármelos cuando a mí me apetecieran. Preparé la maleta, metí dos bañadores, un par de tangas para irme de putas o por si me salía algún ligue libidinoso en forma de zorra en celo, ropa veraniega y tres equipos ciclistas para ir por allí con la bici, así como también calzado ciclista. Cogí también mi bici, la desmonté para que cupiera bien dentro del coche y a la mañana siguiente muy a primera hora de día eché a rodar el coche tranquilamente para pasar unos relajantes días en la playa junto a mi tía y a los posibles ligues que se me pusieran "a tiro".
    
    En el viaje me crucé con todo tipo de "fittipaldis" y "fernandos alonsos" de risible y alocada guardarropía, pues raro era el que no pisaba a fondo y se creía que la autovía era su particular carrera de fórmula uno. Siempre paraba según lo estipulado para no llegar cansado y agotado, pues casi siempre a pesar de que respeto el descanso, siempre me pasa que los últimos diez kilómetros se me hacen eternos. Al llegar al pueblo, ya había bullicio pre-vacacional, no había mucha gente, pero la temperatura invitaba a darme baños sin parar. Llegué fatigado del viaje, los serviciales y solícitos porteros me esperaban, ...
    ... pues mi tía había dado aviso de que llegaría antes de comer y ellos me ayudaron y auxiliaron con la maleta y mi bicicleta. Metí todo en el ascensor y ya me esperaba impaciente mi tía. -Hola Carlos -dijo mi tía, -hola tía Raquel -repuse yo.
    
    La puerta del apartamento estaba abierta, así como la del ascensor y comencé a introducir mi maleta, así como también la bicicleta que dejé en la terraza. Cerré la puerta del ascensor, di un beso de bienvenida a mi tía y dejé la maleta en la habitación que había dispuesto mi tía. -Date prisa, que nos espera Natalia en el restaurante para comer -agregó mi tía. Me di una ducha rápida, me puse unas sandalias y un bañador, así como también una camisa para ir a comer con mi tía y su amiga en el restaurante en el que ellas habían quedado. En el camino charlamos del día que me había hecho durante el viaje, que tal viaje había tenido y sensaciones por el estilo. Yo estaba preparado para darme un atracón de lo que fuese, pues tanto de estrés de viaje me había abierto el apetito. Yo conocía a su amiga Natalia que permanecía soltera a su pesar pues candidatos y novios nunca le faltaron, pues siempre fue una bella y atractiva hembra, y que de vez en cuando pegaba sus polvos como cualquiera hembra soltera.
    
    Ellas hablaban de sus cosas en la comida y de vez en cuando recibía alguna concupiscente mirada de Natalia a la que la brillaban los ojos con mi presencia. Comimos, terminamos tomando unos copazos de cognac en el mismo restaurante y nos retiramos ...
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