1. Roxana, violada por un conocido


    Fecha: 14/02/2021, Categorías: Humorísticos Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... suerte que hayamos viajado en el mismo tren. Quería volver a verla y se me ocurrió una idea para hacerlo. En medio de ese manoseo, usé la otra mano para hurgar en su cartera. Ella no notó nada, sólo sentía la mano en el culo la muy puta, hasta parecía que le empezaba a gustar porque ya no intentaba escapar.
    
    Llegando a Castelar el vagón se descomprimió bastante. Se puso al lado de la otra puerta, y su mirada ya no transmitía enojo, pero sí indignación. No me importó. Ya conozco a esa clase de putas que fingen no querer y se dejan hacer de todo.
    
    ……
    
    Lo que había sacado de su cartera era el celular y la billetera. Revisé todo lo que había en el teléfono antes de que lo bloquee. Lamentablemente no tenía nada con lo que la pueda chantajear. Aun así hice un intento de atraerla a mí. Le mandé un mensaje por Facebook, con una cuenta falsa diciéndole que encontré su documento y sus tarjetas de crédito tiradas en la calle. No mencioné que tenía en mi poder el celular, ni el dinero que guardaba en su billetera, porque la idea era hacerle creer que otra persona le robó las cosas, y yo encontré el resto. Conversamos un rato por chat, y me pidió mi número. Se lo di sin problemas, no creía que reconocería mi voz. Se la veía recelosa, seguramente sospechaba que podía haber algo raro.
    
    — gracias por comunicarte. — decía Roxana. — ¿cómo podemos hacer para contactarnos?
    
    — yo trabajo en Córdoba 3185, piso 3 oficina A — le mentí, esa es la dirección de un departamento que tengo ...
    ... en el centro, en un edificio chico, que sólo comparto con otros cuatro departamentos que se emplean como puteríos.
    
    — mmm bueno, ¿y hasta qué hora estás?
    
    — Hasta las siete — respondí — pero decime masomenos a qué horas pasás así te espero, porque a veces salgo a hacer trámites.
    
    —Mmm —dudó Roxana. — ¿no lo podés dejar con el portero? —preguntó, precavida, yo no había contemplado esa pregunta, pero por suerte el edificio carecía de portero.
    
    — No hay portero — respondí.
    
    — bueno. Paso a eso de las cuatro ¿sí? Voy con una amiga. — dijo a lo último.
    
    — si, si. No hay problema. — respondí. Esperando que no pueda conseguir quien la acompañe.
    
    Mientras escribo estas líneas son las cuatro menos cinco. Roxana está por llegar. Si viene acompañada, voy a fingir que no escucho el timbre y después inventaré una excusa. Si viene sola, la haré pasar y me la cogeré. No tengo nada que temer, seguramente actuará como en el tren. Se dejará hacer de todo. A esta clase de putas las reconozco a mil kilómetros de distancia. Ahora que lo pienso, incluso cuando la veía entrar al supermercado supe que era una putita sumisa. Suena el timbre. La veo por el monitor de la cocina. Se la ve sola, aunque podría haber alguien detrás, fuera del alcance de la cámara. Me tengo que arriesgar. Levanto el tubo del intercomunicador.
    
    — Hola.
    
    — Hola, soy Roxana. ¿bajás?
    
    No le respondí, colgué y apreté el botón que abre la puerta. Empujó la puerta al escuchar la chicharra, pero se quedó unos ...
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