1. EL CIELO EN MAR


    Fecha: 22/06/2020, Categorías: Intercambios Autor: vago82, Fuente: SexoSinTabues

    Había visto tus fotos en la red (abajo pongo la dirección). De tanto verlas y descargar mi frenesí imaginando tu rostro, que era lo único que me faltaba para saber cómo eras, con los pocos índices que veía en los dejaban ver los manchones negros y en otro par desafocados, supe que eras tú cuando te vi pasar. Tu silueta regordeta, tu pelo, tus hombros y brazos que se mostraban con esa blusa ligera de tirantes delgados, más delgados que el tirante del sostén, la cintura y tus nalgas… ¡Sí, eras tú! Atisbé hacia los lados, atrás o delante de ti y, al parecer, ibas sola. Decidí seguirte como un cliente más de ese tianguis semanal, donde abundaba la mercancía de frutas y legumbres, las cuales ibas echando a tu bolso conforme comprabas. “¡Hola comadre, otra vez nos vemos por acá!”, le dijiste a otra marchante que hacía compras. “¡Hola, Mar, ¿cómo estás?” te dijo como respuesta y dentro de mi cabeza dije “¡Sí, es ella!”. Me alejé un poco para, casualmente, tomar fotos de los puestos y unas “selfis” donde yo no salía completo ni enfocado, pero tú quedabas esplendorosa. Me retiré más, sin voltear y comencé a acecharte. Supe dónde vivías. Me aposté en mi auto, al otro lado del camellón para seguir observando el movimiento y miraba las fotos que te había tomado comparándolas con las que estaban en el sitio de contactos. Me aguanté las ganas de masturbarme plenamente, aunque sí me daba pequeños apachurrones en la verga y en los huevos, por encima del pantalón al ver rus fotos. Ese mismo ...
    ... día, antes de la hora de la comida entraron tus hijos, al parecer venían de la escuela y poco más tarde vi cuando llegó tu esposo, quien se bajó de una polvorienta pick up. Encendí mi auto y me fui, pero antes pasé cerca del vehículo de tu marido y pude ver que se dedicaba a la construcción. Regresé el sábado en la mañana, muy temprano y seguí a tu esposo cuando salió. Fue recogiendo a otras personas, quienes se acomodaban en la caja de su camioneta. Al fin, llegaron a un fraccionamiento en construcción y se dedicaron a trabajar. Tu marido, el maestro de obras, comandaba a una cuadrilla de trabajadores, me seguí de frente y me estacioné donde estaba otra cuadrilla distinta. Allí le hice plática a quien la comandaba preguntándole sobre el fraccionamiento y otras cosas más. Logré saber a qué hora se retiraban y volví para hacerle plática a tu marido. No fue difícil, le dije que yo pensaba dedicarme a levantar construcciones para un cliente, pero aún no tenía claro cómo conseguir gente o cuánto debía pagarles, y por lo tanto cobrar. “Es muy variable, me dijo, pero otro día platicamos pues ya nos vamos, acabamos de “rayar” y hay que hacer algún pago “en líquido” para algunos compañeros a quienes se lo prometí, me dijo haciendo un ademán de que irían a tomar. Yo los acompaño, si me lo permite, pues también traigo sed, le dije, y sonriendo me tomó del brazo y me dijo “¡Vamos!”. “Daniel, llévate la camioneta, llevas a los muchachos y, con los que quieran acompañarnos, nos alcanzas en ...
«1234...7»