1. Fiesta de palenque, mi última fiesta en años


    Fecha: 05/06/2020, Categorías: Infidelidad Autor: Zaratustra, Fuente: CuentoRelatos

    La conocí en un palenque, alguien la había llevado. A leguas se veía que no pertenecía ni al lugar ni al ambiente y desde el momento en que la vi tuve por fin la seguridad de que mi atracción hacia las mujeres era real y concreta. Siempre lo había sospechado, pero ahora solo con verla simplemente lo supe porque quería estar con ella. Hice varios intentos por acercarme a ella pero, aunque ella también me veía con insistencia, la multitud y la familia me mantenían entretenida sirviendo vasos y saludando amistades y familiares. Mi novio andaba por allí, buen chico, muy bien educado, culto y de buena familia. Pasaron quizás dos horas antes de que pudiera estar a su lado y decirnos hola. Esa chica tenía un aire muy raro, enigmático, un tanto tenebroso no obstante lo pálida que era, palidez que se acentuaba por su cabello negro azabache. Pero sus tetas, sus hermosas macro tetas eran la atracción de la fiesta, el ombligo de la luna donde las miradas morbosas de los caballeros y mia tambien se dirigían, acechaban, con el deseo de amasar sus tetas con la palma de las dos manos mientras la boca chupaba el elixir que debían contener tetas de gelatina. Dios, qué caliente me sentía, con la mazorca hecha una piscina. Ya estando a su lado estuve viendo a la chica detenidamente, creo que eran sus opuestos lo que llamaban fuertemente la atención: la palidez de su piel contrastando con lo negro de su cabello, sus exquisitas tetas tan opuestas a su esbelta figura y su voz casi varonil saliendo ...
    ... de un rostro de ángel. Guau! Quería comermela viva. Me arme de valor y me coloqué frente a ella, quizás 15 centímetros más alta que yo.
    
    - Hola, me llamo Andrea, y tú?
    
    - Gladis, me contestó con una hermosa sonrisa en su rostro.
    
    - Qué hermosa eres me oí decirle sin saber ni qué decir ni qué pensar y atontada por las ya varias copas que me había tomado. Afortunadamente la fiesta había llegado a su climax y el ruido y el baile estaban en su máximo, por lo que dudo que alguien nos estuviera viendo.
    
    - Gracias, contestó, tú no estás nada mal, tienes unos hermosos ojos verdes y un culo que cuando lo meneas bailando es la perversión, me avento así, a bocajarro.
    
    - Qué?, todavía pregunté incrédula de lo que mis oidos habian escuchado.
    
    - Oye, me dijo, podrías llevarme a un lugar más tranquilo? Tanto ruido ya me tiene demasiado alterada, quisiera una pausa. Es esta tu casa?, me preguntó.
    
    - No, contesté, es de unos tíos, pero sigueme, se a dónde llevarte, y me encamine entre la multitud deseando no cruzarme con mi novio porque eso marcaría el fin de mis intenciones. Conduje a Gladis afuera de la propiedad y la encamine hacia la parte de afuera de la casa bordeando el perímetro hacia una cobacha en desuso donde mis primas y yo solíamos jugar de niñas al papá y a la mamá.
    
    A medio camino Gladis me pasó su mano por mis glúteos y me preguntó si había problema. Le dije que no y apresure el paso. Llegadas a la cobacha empuje la puerta pensando que ésta iba a estar cerrada ...
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