1. La convalecencia del abuelo


    Fecha: 13/10/2019, Categorías: Intercambios Autor: oscareduardo, Fuente: SexoSinTabues

    Mario llegó a su oficina temprano, era un alto ejecutivo de una trasnacional y el tiempo era su mejor tesoro, por eso su plan de actividades era minuciosamente organizado…en los tres minutos que tenía para leer sus emails observó el de su mejor amigo en Colombia, inmediatamente lo abrió y lo leyó…quedó pensativo cuando el mensaje le trajo la noticia que su abuelo Gerardo estaba bastante enfermo y era urgente su presencia. La noticia era preocupante y Mario salió enseguida para la oficina de su jefe…necesitaba pedir permiso para viajar a ver a su abuelo…el permiso fue concedido sin demora, todos los trabajos pendientes quedaron organizados gracias al meticuloso orden de Mario. Al otro día tomo el vuelo mas temprano y antes del mediodía estaba en la oficina de su amigo…después de un breve saludo su amigó le comentó que don Gerardo había caído en una fuerte depresión y su estado de salud desmejoraba día tras día…don Gerardo estaba en su casa recluido en una pieza atendido por una enfermera las veinticuatro horas, pero él se rehusaba a tomar alimentos, no quería levantarse de la cama y todo el día permanecía taciturno…Mario salió para la casa del abuelo…era una casa campestre con alcobas amplias e iluminadas, dotada de una piscina y rodeada de jardines que doña Carmen había sembrado con mucho amor… durante el viaje recordó con nostalgia cómo su abuelo le había enseñado todas las cosas que debía saber para defenderse en la vida…le contaba historias de la mitología, anécdotas de ...
    ... su vida y siempre le inculcaba los valores y la disciplina…ahora era tiempo de retribuirle todo ese tiempo que le había dedicado…y no iba a ahorrar esfuerzo hasta no verlo convaleciente y recuperado. Cuando llegó a la cas y tocó a la puerta le abrió una enfermera de ceño adusto, su complexión rolliza y su uniforme austero le daba la apariencia de una carcelera…con modales bruscos le preguntó que quería…Mario se presentó y le pidió el favor que lo llevara a la pieza de don Gerardo…la enfermera lo condujo a una habitación que quedaba al fondo…era una pieza oscura y sin ventanales…don Gerardo estaba recostado y un sinnúmero de mangueras lo acompañaban…aparentemente estaba dormido pero cuando Mario lo saludó al identificar la voz de su nieto abrió los ojos y trató de sonreír…no pudo articular palabra pero no sabía si era de la emoción o porque se le dificultaba pronunciar algún saludo…Mario le tomó el brazo y le dijo que no se esforzara, que él iba a estar a su lado y que todo cambiaría…salió de la habitación y se comunicó con su amigo…fue breve y conciso…necesitaba una enfermera joven y ojalá bonita y despierta, en lo posible libre de prejuicios y que tuviera la paciencia para lidiar con su abuelo, la orden fue perentoria…”consiga una enfermera que lo atendiera y consintiera como si usted fuera el enfermo y la necesito a las 9 de la mañana “antes de salir de la casa le preguntó a la enfermera por doña Sofía, ella le contestó que ella ya no estaba en la casa pues estaba cuidando ...
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