1. La deseada amiga de mi madre


    Fecha: 13/08/2019, Categorías: Sexo Oral Autor: Kralik89, Fuente: CuentoRelatos

    rajita y Andrea nada me dijo.
    
    Entonces fui más audaz y pasé un dedo por debajo de su tanguita, casi tocando su raja.
    
    Estaba mojada. Yo me sorprendí y ella debió darse cuenta porque me dijo sin moverse de su posición: "¿Te sorprende?".
    
    Yo me acerqué a su oído y en una demostración de valor insensato le dije suavemente "Te deseo".
    
    Ella se dio vuelta en la reposera, quedando sus labios muy cerca de los míos y cuando iba a responder algo, la besé suavemente sin que se resistiera.
    
    Al contrario. Abrió su boca y me entregó su lengua para que yo la buscara con la mía.
    
    El resto de la tarde lo pasamos besándonos y con mis manos acariciando con discreción todo su cuerpo.
    
    Pero lo mejor fue a la noche cuando empezó la fiesta.
    
    Alicia salió cambiada del vestuario vestida de una forma que para mí solo era un claro mensaje "Quiero que me des polla".
    
    Un vestido muy ligero y corto, maquillada para el infarto y sandalias de tacón negras.
    
    No necesitamos agregar más champagne a nuestra calentura.
    
    Silenciosamente nos apartamos de la juerga hasta la parte alta de la casa y nos  encerramos en un dormitorio.
    
    Tan solo al cerrar la puerta se arrodilló ante mí y empezó a mamar mi polla.
    
    "Ahora vamos a jugar a otra cosa", me dijo. "Ahora no soy más tu novia. Soy tu putita".
    
    No tienen idea de los polvos que Alicia recibió esa noche.
    
    La follé vestida y desnuda. De pie y acostada. Acabé en su boca, en su raja y en su culo.
    
    Ella me confesaba su amor desde el primer día que me vio. Me contaba las pajas que yo le había inspirado. Sus miedos a confesarme todo. Su impotencia por mi temor a sincerarme.
    
    Yo estaba embelesado. A partir de esa noche comencé a cogerla regularmente. Como vivía cerca del colegio la follaba rápido antes de entrar a clase, la follaba luego de clases y la follaba por la tarde, ya con más tiempo.
    
    Luego ingresé a la facultad y comencé a llevarla como mi novia a todas partes.
    
    Años más tarde, en una noche de mambo etílico, le propuse matrimonio, pero ella lo rechazó:
    
    "Recuerda que No soy tu novia. Soy tu putita".
    
    Así que hoy, a 20 años de aquel picnic, y a pesar de que yo me he casado y tengo hijos, me la sigo cogiendo como mi amante. 
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