1. Me vio vestida de mujer y me rompió el culo en su camión


    Fecha: 01/09/2017, Categorías: Transexuales Autor: janet70, Fuente: SexoSinTabues

    ... tiene que ver ella con todo esto? Les cuento, una tarde tuve que esperarla a que saliera de ducharse del baño. Habían tres baños distribuidos para compartir para las doce habitaciones. Uno por cada cuatro habitaciones. La dueña ya había asignado qué baño le correspondía a los habitantes de cada dormitorio. Inés, otras personas y yo usábamos el que nos tocó, según la dueña. Y era el más limpio de los tres. Entre Inés, su madre, otra señora y yo nos turnábamos para lavarlo todos los días. Esas mujeres de Bolivia, era gente muy trabajadora, limpia y muy cordial. Al momento que Inés salió del baño aquella vez, envuelta en un toallón, para cruzar a su cuarto, noté que se le cayó su tanguita. La braga era muy diminuta, sexi, de color negro y tenía finísimos detalles de bordado en su parte de adelante y de atrás. También muy elastizada. De esas tanguitas muy caras para comprar. Estaba lavada y limpia. Así que la recogí del piso antes de ingresar al baño, para luego devolverla. No se la pude devolver, porque luego de ducharme y salir del baño, Inés ya había salido a ver a uno de sus novios. Entonces la tanga se quedó colgada en una de las sillas de mi cuarto, para secarse. En fin, pasaron los días y la tanguita quedó en mi dormitorio. Mientras yo yacía en la cama, la miraba de manera muy tentadora y deliciosa. Mis ojitos se desviavan hacia la sensual prenda. Un día feriado, después de levantarme tarde, amanecí muy excitada y con ganas de follar. O mejor dicho, que un macho me lo ...
    ... hiciera por el culo. No pude más de tanta calentura, y desnuda, me coloqué esa cautivadora tanguita que se metíó bien dentro de mi culo. Frente al espejo me imaginé como mujer con la bombachita puesta. Me daba vueltas observándome vestida con ella, disfrutando sentirme mujer. Aquella vez crucé el límite que más esperaba traspasar, vestirme con una prenda femenina. Después masturbé mi culo con mi dedo pulgar derecho. Me metía y movía mi lubricado dedo dentro de mi ano, mientras me frotaba suavemente mi cosita con la otra mano. Imaginaba en mi mente que alguien me culeaba muy rico por mi culo, con la tanguita puesta, obvio. Bueno, eso lo comencé a hacer en mi habitación día tras día para calmar mi sed por una verga. Desde adolescente me masturbaba así, metiéndome mi pulgar en mi cola hasta correrme dulcemente. Aún después de casarme siempre me mastubé así. Pero nunca lo había hecho con una braga puesta. No lo digan ni comenten nada por favor. Pero, ¡Qué vida desperdiciada! Me refiero a la mia, por no decidir a ser lo que soy desde años antes. También siento que le cagué la vida a mi ex, quien se pudo haber metido con un macho de verdad, en vez de haberse casado conmigo. Pero siempre es mejor tarde que nunca. Inés y yo nos fuimos siendo "amigas" día tras día. Todavía yo era un "hombre". Yo la admiraba muchísimo, por ser una mujer tan bella, natural y femenina. También me daba una sana envidia porque ella tenía a dos machos a la vez que se la cojian. Nuestra amistad fue creciendo ...
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