1. Me vio vestida de mujer y me rompió el culo en su camión


    Fecha: 01/09/2017, Categorías: Transexuales Autor: janet70, Fuente: SexoSinTabues

    ... con todo el calor que hacía para que no me viera en babydoll. Además me quité los aros. - ¿Por qué vienen a esta hora? Es la una y media de la mañana. Los de la bebidas ya dejaron todo y ustedes se desaparecieron - Nos comentó el hombre. - Permiso, me voy a mi pieza. - Me desaparecí sin dar ninguna explicación. Sin embargo Lilo se quedó en la puerta con el tipo, vaya saber hablando de qué. Luego de bañarme y vestirme para dormir, al recostarme en la cama, pude volver a la realidad ¡Qué divino momento pasé con él! Por primera vez me sentí mujer de verdad, pensaba y pensaba. También lo esperaba que fuera a visitarme a mi cuarto otra vez, pero poco a poco, esperando por él, me relajé y quedé dormida. Me desperté de muy buen humor, porque sonaba la más cautivadora música de amor en el ambiente para mis oídos. Y era cierto, porque uno de los alojados de la pensión reproducia música con su equipo. Era una canción romántica del cantante Axel. Pero todo volvió a la realidad cuando retornó nuevamente mi dolor anal ¡Cómo me molestaba! ¡Qué ardor me quedó ahí! Aunque considerándolo bien, la noche anterior perdí mi virginidad anal, y no era para menos. Me tocaba y no podía creer que Lilo me había hecho tanto mal y a la vez me hizo tanto bien ¡Qué maravilosa dicotomía! Era sábado y se festejaba el cumpleaños de la dueña de la pensión. Ese día todos ayudaron para realizar el evento, acomodando sillas, mesas, decorando y sirviendo en todo lo que se necesitaba. Lisandro se desapareció ...
    ... por todo el dia. Ni supe dónde fue. A la noche, todos los invitados cenamos y bebimos bastante. Lisandro y yo nos sentamos muy separados uno respecto del otro. Lógico que no podía ser mujer delante de todos. Aún así mi mirada por momentos se perdía en el hombre que me sodomizó. Después de la cena, la mayoría quedamos muy pasado de copas. A tal punto, que los tipos se estaban poniendo insoportables. Entonces decidí retirarme a mi habitación, que se encontraba bastante retirada del patio, donde se realizaba la fiesta. Me encerré con llave y me puse mi exclusiva ropa de dormir, muy femenina por cierto. El estridente sonido de la música más el griterío de la gente, impedían que me reconciliase con el sueño. Aunque pasada un hora, Lisandro comenzó a golpearme la puerta. - ¡Abrime la puerta! ¡Dejame pasar! Golpeaba y gritaba con una voz arrastrada por estar bastante ebrio. Yo no le abría, lógico. Es más, deseaba que se fuera. A parte me dolía todo mi ojete por dentro. No deseaba entregarle mi culo que estaba muy lesionado. Pero sus insistentes golpes, más su descontrolada borrachera, lograron que le abriera la puerta a medias. Me aseguré que no hubiera nadie cerca, mirando para los costados. Esto fué antes de hacerlo pasar, o al menos eso creía. Al ingresar a mi cuarto. - ¡Qué rica estás puti! Sacate esa ropita que tu papi te quiere hacer de todo. Le salía un espantoso olor a alcohol por su boca. Había perdido mucho el equilibrio para mantenerse en pié. En fin, su cuerpo estaba ...