1. Mi primera vez


    Fecha: 28/06/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Narradorsintabues, Fuente: SexoSinTabues

    Tenía doce años. En ese entonces, mi cuerpo era muy delgado, media no más de un metro y cincuenta centímetros. Era liviano, creo que contaba con unos 35 kilos o casi llegar a 40 kilos. Tenía vello corporal sin embargo mi madre me mantenía depilado cuerpo entero. Mi culo siempre fue más bien pronunciado como de una niña, mi pene se mostraba bastante más grande que la media de los muchacho de esa edad. Yo era virgen, hasta que mi madre me vendió al vecino. El era un hombre corpulento, enorme casi un metro y noventa centímetros. Más de cien kilos y espectacularmente velludo. Han pasado más de veinte y cinco años desde que ese hombre violó mi virginidad. Ahora tengo 38 años, bisexual, tengo una hija de veinte y cuatro años y otra de veinte y dos años. Son prostitutas (ese es otro tema). Aún tengo erecciones al recordar los momentos que pase con él. Fue durante el verano. Recuerdo el calor sofocante de su casa. Una casa bastante grande de un piso y jardín trasero amplio bien cuidado. Tanto su casa y jardín era mi responsabilidad de mantenerlo bien cuidado y limpio. El barrio es pobre y olvidado por las autoridades por las bandas de narcos que dominaban y aún lo hacen. Mi madre acordó el valor de mis servicios sexuales sin decirme palabra. Me envío a su casa con el pretexto que debe entregarme un dinero. Toque su puerta, me invita a pasar y cierra de un golpe. El sonríe y noto que esta desnudo con una impresionante erección. Con un brazo rodea mi cintura, fácilmente me lleva a su ...
    ... habitación. Se sienta y me recuesta en su regazo, baja mi short y comienza a golpear mi trasero con fuerza. Con su enorme mano abierta me nalguea hasta hacerme llorar y suplicar que se detenga. Trato de zarfarme pero su fuerza es tremenda. Me retiene sin problemas. Por algunos minutos continúa y me dice al oído. “Eres mío, ofrecí a tu madre un dinero que no podía resistir. Te usaré de sirviente y mi putito por muchos meses. ” Con eso empieza a reír a carcajadas. Saca mis prendas, dejándome de pie desnudo. Contempla un momento mi cuerpo, saca un aceite corporal de su cómoda, y lo aplica en todo mi cuerpo, cubriéndome con ese aceite aromatizado a vainilla. Sus manos recorren mi cuerpo deteniéndose en mi pene y ano. Con sus caricias mi pene reacciona y se erecta con sus masajes en mi glande y testículos, mientras su otra mano recorre gentil la zona de mi ano. Yo ya sé que va a suceder. Por años mi madre me enseñó todo sobre el sexo con hombres, mujeres y animales. Por lo que hice lo que siempre me repetía. “Abre tus piernas y levanta el culo”. Eso hice. Me besa los labios, intensamente. Masturba mi pene y estimula mi ano. Me hace acabar en su mano y su dedo medio en mi interior. Mi dueño, unta mi semen en mi ano y su pene. Veo su poderosa erección. Un garrote. Eso es lo que veo. Un garrote venoso, palpitante. Me sube a su cama, me acomoda como una perra, abre mis nalgas, giro mi cabeza para mirar que hace con mi culo, siento su pene penetrar mi virginidad. Fue doloroso. Intenso ...
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