1. Sexo en las alturas


    Fecha: 18/06/2019, Categorías: Intercambios Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Alguna vez se han puesto pensar acerca del sexo de los ángeles? Lo siguiente que voy a contar me sucedió durante una de mis andanzas en busca de clientes para la empresa para la cual trabajo.
    
    Soy vendedor y asesor técnico en equipos de seguridad industrial. Un día estaba visitando a una gran empresa de construcción con el ánimo de ofrecer nuestra gama de arneses y equipos anticaídas de excelente calidad de que disponemos, cuando fui recibido por la Jefe de Seguridad en su oficina. Era una despampanante mujer de unos 30 años aproximadamente, de ojos verdes y piel canela. Estaba vestida con una blusa ceñida a su cuerpo y por el escote asomaban un par de espléndidos pechos. Me invitó a sentarme, y sin ningún disimulo me miró a los ojos al mismo tiempo que esbozaba una sonrisa la cual revelaba una libido ansiosa de experiencias. Al comenzar a mostrarle los diferentes tipos de arneses me solicitó que me colocase uno sobre la ropa. Procedí a hacerlo a lo que ella reaccionó lanzándome una felina mirada de gata salvaje. Sin disimulo se me acercó y con sus manos procedió a apretar los correajes que ceñían mi cuerpo.
    
    Quedé estupefacto con su impulsivo comportamiento que lo hacía pensar a uno que aquella mujer estaba medio loca. Pero al mismo tiempo comprendí que aunque no lograse venderle nada, había una especie de química entre los dos que sugería que nos volveríamos a ver. Pero de repente regresó a su escritorio y me dijo:
    
    "Me interesa este tipo de arnés. Quiero 50. Venga ...
    ... mañana para hacerle los distintos ensayos a los equipos"
    
    Salí bastante excitado de su oficina.
    
    Al día siguiente, a primera hora nos encontramos nuevamente y sin pérdida de tiempo me invitó a su auto para conducirnos hacia el centro de ensayos, en las afueras de la ciudad. Durante el trayecto no nos cruzamos palabra alguna, pero sentía su presencia como un imán que me atraía con gran fuerza. Al llegar me presentó a su esposo quien se desempeñaba como Director del centro de Investigaciones. Se trataba de un bello edificio rodeado de hermosas arboledas que contagiaban con su ambiente de serenidad. Luego entramos los tres a un gran salón dominado en su centro por una torre de unos 10 metros de altura, cuya cima llegaba hasta tocar una cúpula de vidrio. El sitio además disponía de una gran variedad de cabrestantes, polipastos, cuerdas y cables para el levantamiento y tracción de equipos.
    
    Ya para aquel entonces Eva, como así se llamaba, y yo, habíamos llegado a tutearnos demostrando la confianza que nos estábamos ganando entre sí. Su esposo, por su parte, no muy prolífico en explicaciones, procedió a sentarse detrás de una mesa donde se encontraba el computador que controlaba al parecer los ensayos de tracción, compresión y resistencia que se realizaban en aquel lugar.
    
    En determinado momento, Eva me mostró un vestier cercano y me dijo:
    
    "Por favor desnúdate y colócate el arnés"
    
    Con cierta sorpresa y alguna dosis de pudor, pero sin dudarlo procedí a quitarme la ropa y ...
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