1. Un tanto exótico: Un ladrón dotado


    Fecha: 25/08/2017, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... confieso me asusté muchísimo, cundo tímidamente miro hacia atrás, veo que había una hermosa pija (de unos 22 cm y muy ancha) siendo arrebatada por un hombre morocho y atlético sobre la ventana, haciendo Tac! Tac!, sorprendente y ustedes no van a creer, pero es muy cierto, era de noche y aun asustada me encontré en un dilema mientras observaba al macho en celo. ¿Qué debía hacer?...mientras tanto me masturbaba de rodillas y el seguía golpeando su miembro con demasiada violencia y cada vez más seguido. Tenía miedo que nos sintieran, así que corriendo abrí por fin la ventana.
    
    Sin muchas dudas ni palabras por medio y sabiendo (gracias a las XXX) lo que debía hacer, comienzo a practicarle con muchas ganas un felatio, él se mantenía en la terraza, asomaba su miembro por la ventana y yo en cuclillas con la mano en mi vagina succionando ese gran miembro, me sentí en esa circunstancia una mujer de poca clase, bien guarrila, cosa que me encantaba y soñaba. Con fuerza me la metía en la garganta, en una pensé que vomitaba, fácil estuve chupando 20 minutos sin descanso.
    
    Mi ladrón se sacó toda la ropa y quedó completamente desnudo, tenía un cuerpo marcado y esplendido, con mi gran mamada eyaculó dentro de mi boca, se la mostré, jugué un poca con ella y me la tragué sin reclamos. Es ahí que tengo mi primer orgasmo debido a mis dedos, pero después ya no los necesitaría, porque el negro, ya dentro me arremete contrá el sofá quedando en cuatro, y me introduce su herramienta. Gocé como ...
    ... nunca, re putita me sentía, se movía perfecto, cada embestida que no aguantaba, exploté de placer.
    
    Él morocho azulado y ladrón muy vivo y descomunal, observó alrededor el pote de lubricante, lo toma con vehemencia y me lo coloca en el ano mientras me cogía por la vagina. Empecé a sospechar mi destino, me dio un poco de miedito porque la tenía grande y los dildos que me había introducido habían sido pequeños, pero de apoco me fue metiendo los dedos para que se fuera dilatando el esfínter, tenía experiencia…
    
    Cambiamos de posición y estando su verga en mi pochocha le grito salvajemente: Métemela en la cola ya! Por favor! Lo único que quería ese hombre era satisfacerme así que me la pone donde yo más quería: en el ano. Con la vaselina, la dilatación y la excitación, confieso no me dolió casi nada al principio, y después la sentí a pleno, me movía como nunca, una prostituta violada me imaginaba que era. El ladrón me la saca y me la da para que se la limpie con la boquita, cosa que entendí al instante, me encantaba chupar ese trozo y más que había estado dentro de mí.
    
    Al metérmela de nuevo siento que se acaba dentro, retuve su semen, camine en cuatros hasta la cocina, tome el pote del gato, me puse en cuclillas y defeque su hermoso espeso y abundante semen dentro del recipiente, nuevamente me puse en posición de felina y me consumí toda, pero toda su leche.
    
    El negro se viste y se va sin avisos.
    
    Quedé reflexionando sobre el hecho, y entendí como debía de actuar de aquí ...