1. Mi alumno de inglés


    Fecha: 29/04/2019, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Danino, Fuente: CuentoRelatos

    Pasados 3 años del accidente de mi esposo, que me dejara viuda a los 28 años, daba clases en dos colegios y con las clases particulares de inglés a alumnos particulares tenía ingresos suficientes para tener un pasar cómodo sin preocupaciones económicas.
    
    Mis padres vivían en Córdoba y la familia de mi esposo, cada vez me frecuentaba menos. Eso me hacía un poco solitaria, lo que hacía que mis compañeras de colegios insistieran en buscarme algún "amigo" conveniente.
    
    No me interesé en las oportunidades que me sugerían, pero el paso del tiempo fue mitigando mi pesar y ahora que habían cesado las propuestas, sentía necesidades afectivas e inclusive, físicas.
    
    Soy de 1.65 m. de altura, tengo un cuerpo armonioso, pelo ensortijado castaño, bastante bonita y con busto provocador y la cola firme y bien marcada. Miraba a veces películas porno en la T.V. que me ponían muy cachonda. A veces me masturbaba para calmar mis ansiedades. Pero al no frecuentar ambientes mixtos, debía conformarme sola a mí misma.
    
    Un día, en el grupo de alumnos del sábado a la mañana, noté que uno de mis alumnos, miraba descaradamente mis pechos insinuados por una remera algo escotada.
    
    -Pablo -le dije- no estás prestando atención.
    
    -Perdone miss Daniela -contestó con algo de rubor en sus mejillas.
    
    La verdad, que lejos de molestarme, esa noche, pensando en el asunto me sentí algo excitada. Pablo, es un muchacho apolíneo de 18 años, muy buen mozo, que siempre luce bronceado perfecto y su ...
    ... presencia en los gimnasios, le da un cuerpo musculoso que es tentador para algunas de las compañeras de estudio.
    
    Me dormí esa noche, pensando en Pablo y en su interés por mis pechos. La falta de un hombre en mi vida me dejaba un poco a merced de alguien que mostrara interés por mí, Dejando de lado prejuicios de diferencias de edad y la condición de alumno-profesora que debía haber respetado.
    
    El sábado siguiente, no dejaba de pensar en lo que había sentido con este muchacho. De todas formas, con algo de malicia nuevamente, me puse una camisa abotonada al frente con 2 o 3 botones desprendidos. Por supuesto, Pablo nuevamente me observaba entusiasmado y no me perdía mirada a mis pechos ni a mis piernas cuando subía los escalones que separaban el living del comedor diario.
    
    A primera hora de la tarde, llamaron a mi puerta y me encontré con una señorea muy bien puesta, que me dijo:
    
    -Profesora, soy la madre de Pablo, su alumno -se presentó y agregó:- Pablo tiene compromisos deportivos los sábados por la mañana y me pidió que le solicitara a Ud. a pesar de no acostumbrar, si podría darle lecciones los sábados por la tarde.
    
    -Normalmente no doy clases por la tarde -le dije- pero haré una excepción con Pablo. Dígale que el próximo sábado venga a las seis y lo atenderé especialmente.
    
    Cuando se marchó la madre, sentí inquietud por mi decisión y nuevamente me puse nerviosa y esperé con ansias el próximo sábado, que atendería a solas a Pablo.
    
    Cuando llegó Pablo la tarde del ...
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