1. Números Primos I - Cony 1


    Fecha: 03/03/2019, Categorías: Humorísticos Autor: Mewlen, Fuente: CuentoRelatos

    ... cerciorándose de limpiarlo bien y succionando los restos de leche de su interior... jugueteó también traviesamente con un dedo cerca del ano del abogado, encontrándose con que su pene reaccionaba positivamente.
    
    - Veo que te gusta emplearte por completo
    
    - Hey, preciosa... un buen abogado tiene que saber satisfacer las necesidades de sus clientes.
    
    - Mira eh... me has dado una idea
    
    Dió una última mamada, asegurándose de dejar el pene bien mojado con su saliva. Se puso en pié y se tumbó sobre el escritorio, mostrando su culo en gloria y majestad.
    
    - No se si te quedan ganas... o fuerzas... pero a mí no me alcanza con la entrada y el plato de fondo... se me antoja el postre.
    
    Separó sus nalgas mientras hablaba. Los ojos de Alexander no daban crédito al ofrecimiento. Pensó en negarse, considerando que dejaría el lugar echo un asco después del lance, pero el ver como el ano de Cony se abría sin ayuda, dejando un agujero oscuro de un par de centímetros que parecía invitarlo cual canto de sirena, despedazó todas sus dudas. Más aún, su verga se puso a tope cuando Cony repitió la maniobra, abriendo y cerrando a voluntad ese excitante agujerito.
    
    - Ven, te quiero dentro de mí... si mi concha te gustó te juro que mi culo te volverá loco.
    
    Fue todo lo que necesitó. La cabalgó con furia, casi con locura, jalandola del pelo y clavando las uñas de la otra mano en sus nalgas y sus tetas. El placer que le daba Cony con su ano era increíble. Apretaba y soltaba su esfínter con ...
    ... una maestría que él no había encontrado jamás. Trató de controlarse, pero los gemidos y berridos de Cony no hacían la cosa más fácil, menos aún cuando en un momento ella giró la cabeza para mirarlo y en sus ojos se dibujaba un orgasmo avasallador. Chilló y puñeteó el escritorio con fuerza, mientras las oleadas de placer la recorrían.
    
    - ¡Sigue, sigue! -gritó a Alexander-... ¡reviéntame el culo, pinche cabrón!... ¡llévame a otro orgasmo!
    
    - Como sigas así no aguanto... ¿quieres más placer?... ¡mastúrbate, puta!
    
    - ¡Dios, eres un genio!... ¡me tienes tan estúpida con tu verga que no se me había ocurrido!
    
    Cony llevó sus dedos a su clítoris y Alexander la acompañó penetrando su vagina y juntos la endilgaron directo a su tercera corrida, tan monumental que no alcanzó a gemir como deseaba, sino simplemente volvieron los puñetazos al escritorio, esta vez acompañados por espasmos en sus piernas y una generosa ración de fluidos escapando de su concha. Alexander, viéndola rendida, cargó todo su peso sobre el culo de Cony y en unas pocas estocadas descargó también su leche dentro de ella y la llevó, ya casi sin fuerzas pero totalmente satisfecho por las “negociaciones”, hasta su cama.
    
    La noche fue fructífera, tanto en papeleo como en sexo. Despertaron alegres, adoloridos y abrazados al día siguiente, pasado mediodía. La llevó al apartamento que “heredaría” y ella quedó encantada. Volvieron a tener sexo, esta vez “probando la acústica” del lugar. A ella le gustaba gritar sus ...