1. Las cinco amigas (2)


    Fecha: 21/02/2019, Categorías: Transexuales Autor: nelidagramatico, Fuente: RelatosEróticos

    Cuando desperté había recobrado mi voluntad, al menos aparentemente. Estaba preocupado. De hecho, estaba aterrorizado. Me incorporé en la cama en la que estaba tumbado. Lo recordaba absolutamente todo. Sin embargo, había perdido toda noción temporal. ¿Cuánto tiempo había pasado privado de conocimiento? ¿Horas? ¿Años? ¿Me habían "transformado" completamente? ¿Habían siquiera comenzado a hacerlo? ¿Había sido todo una pesadilla?
    
    Miré a mi alrededor. Estaba en una habitación de hospital. Sin duda, no era el mismo sitio donde me habían sedado. Debía ser un edificio alto. La luz del sol entraba a través de un ventanal por el que no se veía ninguna otra casa. Mi cama era la única en el cuarto, que era francamente amplio. Con cuidado, alcé un brazo y palpé mi rostro. Parecía mía pero al mismo tiempo había algo extraño. Miré entonces mi mano. No se parecía en nada a las mías. Era suave y delicada; pequeña con dedos largos y finos. Mis uñas eran más largas de lo que recordaba y casi blancas. Era su color natural.
    
    Rápidamente palpé mi torso. Mi corazón latía más de cien veces por minuto. Definitivamente, tenía pechos. Pequeños, casi imperceptibles, pero estaban ahí, cubiertos por el pijama de hospital. No me atreví a mirar. Bajé mis manos hasta mi sexo. Pude tocar mi polla. Nunca había sido realmente grande, pero lo que noté entre mis dedos era bastante más pequeño, no más de cuatro o cinco centímetros. No reaccionó ante mi caricia. Estaba como dormido. Recuerdo que fue la ...
    ... sensación más extraña de toda mi vida. Ahora no conozco otra forma de notarlo. Es tan sólo mi "herramienta de mear".
    
    No tenía testículos. Ni rastro. Se habían ido, como mi sensibilidad sexual. Al estar doblado hacia delante, largos mechones de pelo castaño cayeron sobre mi rostro. Y me di cuenta de que no tenía ni un átomo de grasa y mi tripa. Era completamente plana. Probablemente tendría el culo gordo que me habían prometido, pero no tenía fuerzas para comprobar nada más. Volví a tumbarme e intenté dormir. Y lo conseguí.
    
    Cuando desperté de nuevo el sol estaba más bajo en el cielo. Probablemente estaba ya cayendo la tarde. Recé porque todo fuera un sueño. ¡Esas cosas no pueden pasar en la vida real! No moví mi cuerpo. Tan sólo moví una mano para tocarme la polla, con el mismo resultado. Me habían convertido en una especie de monstruo. A pesar de mi desesperación, tenía que averiguar qué más cosas habían cambiado en mi cuerpo. No quería hacerlo, pero debía ponerme en pie y encontrar un espejo en alguna parte.
    
    No conseguí mantenerme sobre mis pies. Mis talones dolían terriblemente. Gemí en voz tan baja como fui capaz. Y entonces me di cuenta de otra cosa más: mi voz era la de una chica. Hablé para mi mismo, tratando de alcanzar los límites. No me arriesgué a gritar (¿Tenía miedo? ¿O era timidez? ¿Era yo tímido antes?), pero pude comprobar que podía hablar en tonos agudos, pero los graves estaban fuera de mi alcance. Era, sin lugar a dudas, una voz de mujer joven. Suspiré. ...
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