1. De secundaria


    Fecha: 20/02/2019, Categorías: Fetichismo Autor: isra.pleasure, Fuente: SexoSinTabues

    Querido corazón: Tengo algo que contarte que al fin y al cabo yo sé que te gustará y posteriormente me pidas un poco más. Siempre me imagino que estoy entre tus piernas contándote esta historia, así que disfrútala, tanto como yo lo hice. Verás que cuando me encontraba al borde de los 17 años, solía salir con hombres maduros (y hasta la fecha) pero antes eran mi delirio, más por morbo y placer. Así que, cuando al fin me decidí a experimentar quedé en cita con uno. Él tenía 57 años, sí, ya sé que podía haber sido mi propio padre, pero afortunadamente no lo era, figúratelo mi querido lector. Así que cuando llegó el día nos encontramos fuera de una estación de algún metro, sí, exacto, de la linda Ciudad de México. Al dirigirme hacia su coche, las piernas me temblaban de temor y excitación, y sinceramente me impulsaba más la excitación para seguir caminando. En cuanto entré en su coche, noté su cabello con unos destellos plateados, negros y blancos. Me besó los labios mientras ponía una de sus manos en mi entrepierna, yo asentí el beso y con poca timidez saboreé su dulce aroma y esencia a través de mis papilas gustativas, las cuales se aferraban a mi deseo. Al llegar al hotel, él preparó la habitación para que la pasáramos muy rico, me subió a la habitación entre besos, caricias y un apretón de nalgas. Me cargó entre sus brazos, me besó con vehemencia y su lengua casi recorría mi garganta. Al abrir los ojos noté que en su rostro las comisuras en sus párpados, en los labios y la ...
    ... frente se notaban demasiado. Su mirada penetraba cada una de mis entrañas haciéndoles el amor hasta hacerlas eyacular. Su excitación se veía reflejada en su cara, en su boca y sobre todo en su pantalón que prometía un bulto delicioso. Al momento de desvestirnos él tomó su mochila y sacó un lindo uniforme de secundaria, sí, de esos de color verde con cuadritos. Al contemplarlo me sonrojé pero entendí la propuesta y mi falo lo sabía al sacar gotitas de semen. Él colocó el uniforme sobre la cama, me pidió que me lo pusiera y mientras él se tocaba observando la escena me pidió que cambiara mi nombre, que entrando en la habitación no era yo, en ese momento mi nombre era Héctor, su apreciado sobrino que acudía a la secundaria. Por supuesto yo asentí con una linda y perversa sonrisa ya que me excitaba cada vez más la sexy idea. No sé qué pasó exactamente pero cuando regresé la mirada a sus manos masturbándose él ya no estaba, se encontraba detrás de mí, sujetando mis caderas, pegándolas a su cuerpo y moviéndose a un ritmo delicioso que chocaba su erección contra mi trasero ansioso por ser tocado y penetrado. Su lengua recorría mi cuello y comenzaba a quitarme la camiseta del colegio: lamía mi espalda, mis pezones los torturaba uno a uno con sus dientes, bajó a mi ombligo y desplazó su mano hacia el cierre, lo bajó y comenzó a succionar mi miembro hinchado y torturado por el placer que me brindaba su boca. Bajó más el pantalón y mis nalgas quedaron descubiertas ante él, ante sus ojos, ...
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